“Samson et Dalila” novetat en DVD

Novetat en DVD

 

Camille Sant-Saëns

– Samson et Dalila

 

DVD gravat en viu al Badisches Staatstheater els dies 22 i 24 d’octubre de 2010

Audio: PCM Stereo, DD 5.1

Format de pantalla: 16:09

Subtítols: FR, GB, DE, ES, IT, KOR

Duració: 125 min.

Cuibar Productions: creació, producció, edició, textos etc…

Arthaus Musik – distribuidor

 

Samson – José Cura

Dalila – Julia Gertseva

Sumo Sacerdot de Dagon – Stefan Stoll

Abimelech – Lukas Schmid

Un vell Hebreu – Ulrich Schneider

 

Escenografia i direcció escènica José Cura

 

Orquestra i Cor del Badisches Staatstheater

Jochem Hochstenbach – Director musical

Comentaris sobre l’òpera “Samson et Dalila” per José Cura incloses dintre el llibret adjunt al DVD:

“Samson et Dalila trata de Poder, de Dominación, de Traición; de cómo la Voluntatd de Dios es usada para justificar venganza… 3500 años después de que el apólogo de Samson fuera escrito, nada ha cambiado realmente: la Traición es tan común que hemos perdido el sentido de su dignidad; Poder y Dominación son aún motores de nuestra así llamada “civilización” y matar escondido tras una máscara de Fe -de cualquier Fe- está, tristemente, tan de moda como siempre”.

Sansón no fue un santo. Tampoco fue un profeta o -aun habiendo nacido bajo circunstancias similares a las de Cristo- alguien que enseñaba a “poner la otra mejilla”. Hoy entendemos quién era realmente este hombre, pero en aquel tiempo en que Israel esperaba su Mesías, este “Hércules hebreo” podría perfectamente haber encajado en la profecía.

Sansón es un guerrero religioso, un revolucionario que mata para satisfacer su personal definición de Salvación, justificando sus actos como dictados por Dios: un “kamikaze” bíblico al cual, desde un cierto punto de vista, podríamos conceder motivaciones legítimas si pensamos cómo él y su gente eran sometidos a la crueldad de los fanáticos filisteos; fanáticos que también invocaban la voluntad del propio Dios como excusa para cometer atrocidades. Mi Dios contra tu Dios: una vieja lucha; curiosamente, tan vieja como la humanidad… Nada ha cambiado a través de los años: mientras no empecemos a Amarnos con la pureza de la Inocencia, sin necesidad de reglas que codifiquen ese Amor, el fanatismo nunca será derrotado, y “la verdadera revolución” nunca tendrá lugar.

Esta reflexión sobre un fanatismo que, a pesar de los siglos, parece no envejecer, es la base de mi puesta en escena: he usado petróleo para simbolizar uno de los nuevos dioses de la codicia; pedí a mis artistas que se comportaran de tal modo que sus gestos se conectaran con las imágenes que vemos en los medios de comunicación cada día: imágenes de cuerpos flotando en su propia sangre mientras la gente pasa indiferente… Soy consciente de que haciendo esto, he empujado las fronteras del estilo operístico francés en dirección del Realismo. Sin querer hacer apología, no veo cómo sacar la ópera fuera de su mausoleo, si no ligamos sus mensajes con nuestro presente.

La primera entrada en escena de Dalila es como un espejismo: ella y sus vestales, inicialmente presentadas como la más sombría de las pesadillas para Sansón y sus guerreros. El modo en que Dalila socava la voluntad de Samson con el fin de obtener su secreto, es un tratado de cómo una fémina sin escrúpulos puede vencer la débil naturaleza del macho. (Freud sonríe…). He escenificado el famoso “dúo de amor”, que trata de todo menos de amor, usando un velo como símbolo de la “tela de araña” de Dalila, una telaraña de la cual Sansón escapa muchas veces, como en la Biblia, hasta que, vencido por el deseo sexual, entra voluntariamente. Aunque Sansón y Dalila sean los papeles protagónicos en la ópera de Saint-Saëns, otros dos papeles son clave de la tragedia final: el Viejo Hebreo y el Sumo Sacerdote de Dagon; ambos representando el verdadero poder, el poder más allá del obvio. El Viejo Hebreo, respetado por su edad y sabiduría -que personifica la Verdad de Dios en la mente colectiva de su tribu- respalda la violencia de su gente, citando la palabra de Dios: “Levantaos y marchad a la guerra. ¡Soy el Señor de vuestro ejercito!”. He subrayado esta fuerte declaración, que refleja el concepto del Antiguo Testamento de un Dios violento y vengativo, con el brutal asesinato del Viejo Hebreo; reemplazando el personaje físico por una voz incorpórea, se establece un poderoso diálogo interior entre Sansón y su Dios. El sumo Sacerdote, en cambio, es el señor de la Guerra cuyo único interés es mantener los conflictos vivos para siempre -¿suena familiar?

El petróleo es una de las principales razones de los conflictos armados actuales. ¿Qué mejor metáfora para un templo decadente, que un campo de petróleo abandonado? Pero mi escenario es anónimo. No se deben hacer asociaciones con los conflictos del Oriente Medio, bajo la idea equivocada de que sólo en esos territorios hay campos de petróleo.

La acción puede ocurrir en cualquier lado, al igual que la historia original de Sansón, capítulo XIII del libro de los Jueces del Antiguo Testamento, que, como hemos visto, no tiene tiempo ni espacio cuando se la reduce a su esencia: eliminen la especificación de nacionalidades en el libreto, sustitúyanla con nombres de países en situaciones análogas a través de la historia, y vean cuán larga se hace la lista de estados…

“Los niños son mensajes vivientes que mandamos a una época que nunca veremos”-John W. Whitehead

Lo que está escrito en esos mensajes es nuestra responsabilidad como adultos: mensajes de amor o mensajes de odio; nosotros elegimos. Nuestro futuro yace en la compasión de nuestros niños: sin la carga de los prejuicios de sus padres, se relacionaran en paz. Uso un gran número de niños para expresar esta Esperanza. Entre ellos, un adolescente muestra los primeros signos de convertirse en tan rígido y dogmático como sus adultos, rechazando a Sansón cuando su héroe, en su debilidad humana, se somete a Dalila. A medida que la historia va avanzando, sin embargo, este joven también sufre y llega a entender que nadie puede arrojar la primera piedra.

Al final de la ópera, antes de cometer el genocidio, Sansón manda fuera a los pequeños, salvando sus vidas. Mientras que destruye el campo, sepultando la vieja forma de vida, su adolescente alter ego parte con los niños, guiándolos a la seguridad, a un nuevo comienzo libre de odio e intolerancia, de violencia y de venganza.

Escrita como un apólogo pedagógico para señalar los riesgos de caer en la trampa del deseo carnal, es advirtiendo sobre el peligro de usar a Dios -CUALQUIER DIOS- como excusa para nuestro comportamiento, que la historia de Sansón reivindica su triste actualidad.

José Cura

 

La posada en escena de José Cura de Samson et Dalila de Camille Saint-Saens és impactant, molt humana, real, amb molta força i molt expessionista.

El treball escènic és molt notable on perfila perfectament els personatges en la seva psicología i en el seu entorn. Tot està treballat al detall on no falta res i tot té un per què en el seu context. El canvi d’època està completament justificat i amb un respecte i coherència absoluta amb el llibret de l’òpera original i amb l’acció dramàtica, i que com molt bé descriu José Cura amb el seu escrit aquesta és una història completament actual de dominació, poder, crueltat i molt pocs escrupols per aconseguir els objectius.

És una escenografia molt impactant i emocionant: juga amb els colors per cada acte; el primer acte es un ambient ataronjat amb el fervor i passió humana dels personages, el segon acte està fet amb una llum blanca per la fredor i crueltat de Dalila, i el tercer és blau i fred per l’angoixa que sent Samson. Segons el moment les màquines de treure petroli emeten un so molt cavernos i engoixant que enmarca perfectament l’estat d’ànim dels personatges.

L’orquestra i cors sonen de meravella amb un so compacte i de qualitat tots dirigits pel impecable director musical Jochem Hochstenbach fent una versió impactant amb molta força dramàtica.

El repartiment vocal és d’alt nivell:

José Cura interpreta un Samson amb molta força, amb expressivitat profunda, amb humanitat, amb gran entrega, passional i amb una manera de cantar molt emocionant.

Julia Gertseva encarna una Dalila molt sensual, amb crueltat i frivolitat, amb una veu carnosa i que per el seu temperament li escau de meravella el despiadat personatge de Dalila amb contundencia.

Stefan Stoll, Lukas Schmid i Ulrich Schneider acaven de completar un repartiment amb gran nivell tant vocal com actoralment.

El treball conjunt entre el cor i els protagonistes es excel·lent en el seu moviment escènic i de treball conjunt.

L’imatge és de molt bona qualitat i molt nitida, al igual que posseeix una gran qualitat sonora.