Daniele Gatti y La Novena de Beethoven en el Palau

Temporada de “Palau 100” 2017-2018

Jueves, 26 de abril de 2018

Ludwig van Beethoven

– Sinfonía núm. 9 en Re menor, op. 125 “Coral”

 

Maria Rebeka – soprano. Natascha Petrinsky – mezzosoprano. Torsten Kerl – tenor. Luca Pisaroni – bajo-barítono

Orfeó Català. Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana (Simon Halsey – director)

Mahler Chamber Orchestra

Daniele Gatti – director

 

En 1817 la Sociedad Filarmónica de Londres encargó la composición de la Novena sinfonía a Beethoven que la comenzó a escribir en 1818 y que la terminó a principios de 1824. El poema de Friedrich Schinller “An die Freude”, traducido como “A la alegria”, es el texto del cuarto movimiento de la sinfonía incorporando un coro y cuatro solistas vocales. El estreno de la Novena fue 7 de mayo de 1824 en el Kärntnertortheater de Viena, junto con la obertura de Die Weihe de Hauses y las tres primeras partes de la Missa Solemnis.

Foto: Antoni Bofill

Magnifica versión de la Novena de Beethoven la que nos ofreció Daniele Gatti al frente de la Mahler Chamber Orchestra, solistas y coros del Palau de la Música.

El inmenso talento y maestría que Daniele Gatti hace que todo lo que interpreta se convierta en una interpretación excepcional y única. La versión que surgió de su batuta fue apasionante desde principio a fin, creando una energía y vibración encima del escenario que pocas veces se tiene la suerte de poder disfrutar en directo. Envolvió a todos los intérpretes de su pasión interpretativa y de su fuerza expresiva, con una batuta muy firme y muy precisa con una gran sentido rítmico de la partitura acentuando especialmente los pasajes muy marcattos y rítmicos de la obra, con un absoluto control de la partitura y de todos los músicos con un gran magnetismo y fuerza interpretativa.

La Novena sonó como una cascada de sonido evocando a la naturaleza, a la vida, al ser humano y el sentido de la vida, donde se pudieron oír los detalles de la partitura como el fluir del agua de un rio, el viento que se mueve entre las hojas de los árboles o el caminar del pensador entre los parajes de un bosque. La Novena de Beethoven evoca todo lo que significa la vida y sus detalles más íntimos y exteriorizados con un profundo sentido a la liberación del pensamiento y al sentido de la existencia humana de su vida en la naturaleza y en el universo, con todos sus sentidos de sus alegrías y tristezas, donde Beethoven compuso una importante y magistral partitura, y donde Daniele Gatti interpretó una excepcional y profunda versión. Gatti trabajó en profundidad todos los fraseos y entresijos de la partitura siempre potenciando en el momento preciso lo que la música evoca, pronunciando en cada momento los detalles que ejecutaba cada instrumento o sección orquestal, siempre con un discurso musical inteligente y con un sentido coherente en cada momento. Hizo sonar a la Mahler Chamber Orchestra esplendorosamente con un sonido brillante y preciso, con una cuerda que brilló en todo momento con una absoluta precisión en su articulación con gran fuerza interpretativa y un gran musculo orquestal con un sonido generoso de gran calidad, un viento-madera magnífico de gran precisión y virtuosismo, y un viento-metal potente y fantásticamente timbrado y conjuntado.

El primer movimiento fue interpretado con gran expresividad desde las primeras notas, donde que parece que evocan el amanecer del sol y su evolución en la tierra y que Gatti lo condujo con absoluta expansión sonora con gran fuerza, con una cuerda brillante y articulada con unos perfectos tutti donde se fue desarrollando el primer movimiento con una gran discurso musical con un sentido narrativo y expresivo de la música.

El segundo movimiento parece evocar el caminar humano por la vida y donde Gatti le dio un carácter enérgico y muy rítmico e marcatto con gran fuerza interpretativa y una gran energía que creo entre los músicos con expansivos fraseos musicales. El tercer movimiento fue una delicia en sus dibujos  musicales donde el director le sacó todo el potencial a las notas y su sentido musical, lleno de detalles y de riqueza en su discurso musical y con una absoluta comunicación entre los músicos y el director. Su fraseo musical fue preciosista y rico en detalles con sublimes sonoridades y texturas orquestales, potenciando al máximo las virtudes de los músicos y la excelencia de la partitura, creando momentos de gran lirismo y de cálido ambiente.

El cuarto movimiento “Coral” se inició con una introducción al unisono de violonchelos y contrabajos trepidante y absolutamente magnífica, donde hizo cantar y hablar a los instrumentistas con una absoluta expresividad llena de pasión y evocación, fue realmente un espectáculo poder disfrutar de ese momento en concreto tan intenso y único, evocando lo que vendría seguidamente. En el momento donde empiezan los cuatro solistas vocales tuvimos la primera intervención del bajo-barítono Luca Pisaroni donde nos ofreció una interpretación de su momento espectacularmente con una emisión contundente de gran calidad vocal de generoso timbre y expresividad, con un dominio absoluto de la extrema vocalidad que posee su intervención con un precioso color vocal, con una perfecta emisión y una excelente musicalidad. Poco a poco se fueron sumando los solistas con el tenor Torsten Kerl de timbre aterciopelado con un fraseo elegante con expresividad, la mezzosoprano Natascha Petrinsky de voz carnosa y emisión generosa, y la soprano Marina Rebeka de voz limpia y brillante con una técnica pulcra donde brilló en sus intervenciones con unas secuencias de notas agudas perfectamente ejecutadas con una impecable afinación. El cuarteto vocal fue de altísimo nivel y con unas intervenciones que enriquecieron más la interpretación.

Los coros Orfeó Català y Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana efectuaron el movimiento “Coral” con absoluta profesionalidad con un dominio absoluto de la difícil y aguda intervención que posee el coro con absoluta soltura y precisa ejecución, con perfecta dicción y afinación, y siempre con la máxima calidad sonora y equilibrio entre las voces con un excelente trabajo previo por parte de Simon Halsey. Estuvieron atentos en todo momento a las indicaciones de Daniel Gatti respondiendo a la perfección a sus gestos y expresividades.

El cuarto movimiento fue magnifico lleno frescura, con una gran expresividad, con una gran comunicación, con un sonido generoso, con una gran libertad expresiva y con una gran musicalidad y lleno de humanidad interpretativa de una explosión de los sentidos, empezó regularmente evolucionando poco a poco hasta llegar la absoluta fiesta del sonido. Gran concierto que se recordará durante mucho tiempo por la magia y especial interpretación que nos regaló Daniele Gatti junto a todos los grandes interpretes que había encima del escenario.

Foto: Antoni Bofill