OBC con Mozart y Arash Safaian

Temporada de la OBC 2017-2018

Domingo, 15 de abril de 2018

 

Wolfgang Amadeus Mozart

– Sinfonía núm. 25 en Sol menor KV 183 (1773)

– Concierto para piano y orquesta núm. 23 en La mayor KV 488 (1773)

Arash Safaian

– Über Bach. Cinco conciertos para piano, vibrafono y orquesta de cuerda

 

Sebastian Knauer – piano

Pascal Schumacher – vibrafono

Orquesta Simfònica de Barcelona y Nacional de Catalunya

Willi Zimmermann – concertino y director

 

Buen concierto el que nos ofrecieron de diferente formato y de original musicalidad.

Se comenzó con una muy buena interpretación de la sinfonía núm. 25 de Mozart con la dirección del concertino invitado Willi Zimmermann. Zimmermann es un excelente músico que aporta a la música inteligencia interpretativa y una calidad esplendida a sus interpretaciones. La sinfonía de Mozart la trabajó con la OBC, reducida, con un fraseo excelente donde todo tenia un sentido de como se llevaba el discurso musical con un sinfín de dinámicas y dibujos musicales, con contrastes sonoros entre los instrumentos siempre potenciando el protagonismo de cada instrumento en el preciso momento. Sinfonía llena de expresividad, de lirismo, de riqueza musical y sonora, de contrastes dinámicos con una cuerda trabajada de timbre con cuerpo y musculo orquestal con un sonido generoso y de calidad. Hubo un perfecto equilibrio entre las secciones con gran energía y entrega de los músicos.

El concierto para piano núm. 23 de Mozart estuvo interpretado a la parte solista por Sebastian Knauer. El pianista nos ofreció una interpretación limpia y elegante, con un bonito fraseo, con una técnica excelente donde se podían apreciar todos los detalles de la partitura, con una excelente articulación con una perfecto dibujo de las frases y de las escalas y arpegios que posee la partitura para el solista. Interpretó un primer y tercer movimientos vigorosos y frescos, y un segundo movimiento muy lírico con grandes fraseos con un sonido limpio y de precioso y cuidado sonido.

Über Bach de Arash Safaian está inspirada en la obra de J.S.Bach transportada al espíritu del siglo XXI. La descripción que nos da el compositor sobre la obra: “Me centré en la idea de crear un tipo de música en la cual se pudiese escuchar Bach sin que se escuchase textualmente Bach. Para mi Bach es la música en estado puro, no requiere descontrucción ni clasificación histórica. Lo que pienso cuando escucho música de Bach es que estoy escuchando la gramática de la música, y por eso he decidido escribir sobre su música. Es como mirar un paisaje y interpretarlo a tu manera. Cojo la música existente y la cambio, la comparo, busco cosas originales y hasta nuevas, es otro concepto de la interpretación. El vibrafono se funde con el piano en un sonido que flota sobre la obra como un rayo de luz que la ilumina”.

Original y fantástica partitura escrita por Arash Safaian. Obra de original instrumentación con vibrafono, piano y con un gran juego de las cuerdas potenciando todos sus recursos y sonoridades.

Se contó con el virtuoso vibrafonista Pascal Schumacher y Sebastian Knauer al piano, instrumentistas que estrenaron esta obra en su día, y que mostraron un absoluto dominio de la partitura. La parte del vibrafono en la obra es absolutamente virtuosistica y que Pascal Schumacher la interpretó con fantástica ejecución, al igual que el pianista. Esta partitura posee un color y textura muy interesantes al juntar el piano y el vibrafono, que en muchas ocasiones tocan al unisono, creando una sonoridad del piano percutido que se funde con el sonido aguado del vibrafono dando la sensación que el sonido vuela por el aire, contrastando con la solidez carnosa de las cuerdas. Interpretación vivaz y expresiva llena de dinámicas y contrastes sonoros. La cuerda sonó espléndida y muy timbrada con un volumen generoso y con unos músicos entregados y libres en su ejecución, ya que tocaron con toda libertad en el sonido con un excelente contacto con las cuerdas usando todo el arco y sin imposiciones ni encarcaraminetos, como debería ser siempre poder tocar con soltura y buen trabajo de la base que es la cuerda en una orquesta sinfónica. El concertino Willi Zimmermann llevó a cabo la obra con gran seguridad tanto musical como técnica.

Hubo una gran precisión en la articulación con un sonido brillante y bien ejecutado por parte de todos los intérpretes que fueron una sola unidad, y que esta obra hace unir tanto a solistas como la orquesta para conseguir una sola voz diversa y enriquecedora uniendo a las personar a través de la música con un solo lenguaje.