Concierto inaugural de la Temporada de la OBC

Temporada de la OBC 2018-2019

Domingo, 30 de septiembre de 2018

 

Robert Schumann

– Pieza de concierto para cuatro trompas y orquesta, op. 86 (1849)

Gustav Mahler

– Sinfonía nú. 5 en Do sostenido menor (1901-1902)

 

Stefan Dohr, Juan Manuel Gómez, José Vicente Castelló, José Miguel Asensi – trompa

Orquesta Sinfónica de Barcelona

Kazushi Ono – director

 

El 1849 Schumann acabó el Konzertstück en Fa mayor para cuatro trompas de pistones y orquesta, de curiosa y original escritura, cualificada por el mismo compositor como “una cosa completamente inhabitual”. De hecho es un concierto de virtuosismo creado para experimentar las capacidades solistas del instrumento con una orquesta sinfónica, y con la peculiaridad de que el segundo movimiento se encadena con el tercero.

La interpretación del Concierto para cuatro trompas fue correcto en todo momento con una ejecución pulcra  y virtuosa técnicamente por parte de los cuatro intérpretes, de sonido pastado y unificado, con una musicalidad fresca, pero con momentos de difícil audición donde no se podían apreciar los detalles de las partes solistas de los trompistas. Dirección clara y correcta de Kazushi Ono.

La Quinta de Mahler la compuso entre los años 1901-1902 durante los veranos de ambos años y se estrenó en Colonia el 18 de octubre de 1904 bajo la batuta del mismo Mahler. En esta sinfonía hay una clara renovación estética en su escritura, y así lo sugiere Mahler en las palabras anotadas después de concluir la partitura “Todo estilo nuevo exige una técnica nueva”.

Interpretación interesante y brillante de la Quinta de Mahler con totdo el esplendor de la OBC, con grandes voladas musicales y sonoras, donde el director supo darle el ambiente necesario a cada movimiento. El primero  arrancó con el perfecto solo de la trompetista solista Mireia Farrés que dio paso a un contundente y intenso primer y segundo movimientos. Excelente parte solista del trompa solista Juan Manuel Gómez del tercer movimiento “Scherzo. Kräftig, nicht zu schnell”, que es como una especie de pequeño concierto para trompa y orquesta donde el solista hizo unas intervenciones de altísimo nivel con un sonido brillante de gran ejecución técnica y sonora. En el famoso cuarto movimiento “Adagietto. Sehr langsam”  Kazushi Ono se esmeró especialmente en su interpretación extrayendo un sonido profundo con cuerpo, noble y de gran calidad de la cuerda para ejecutar una interpretación emotiva, dramática llena de matices y de sensibilidad. La Sinfonía concluyó con un quinto movimiento brillante y lleno de musicalidad, con una brillante intervención de los metales de sonido impactante y de gran precisión con una cuerda al cien por cien y una batuta brillante y precisa. Buen estreno para el nuevo concertino titular Vlad Stanculeasa de fantástico dominio instrumental y perfecto liderazgo.