Trobada amb Plácido Domingo al Liceu

Gran Teatre del Liceu

Barcelona, dilluns 18 d’abril de 2016

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Es va fer una trobada amb la premsa al Gran Teatre del Liceu amb el tenor Plácido Domingo i amb la directora artística del teatre Christina Scheppelmann moderant la trobada, amb motiu del 50è aniversari del seu debut al Liceu. El tenor va debutar l’any 1966 amb tres òperes mexicanes: Carlota de Luis Sandi, Severino de Salvador Moreno, i La mulata de Córdoba de José Pablo Moncayo, quan el tenor formava part de l’Òpera Nacional de Mèxic. Ja a l’any 1971 va tornar al Liceu amb Manon Lescaut, després d’haver-se revelat com un dels grans tenors del moment amb el seu debut al Metropolitan de Nova York.

Plácido Domingo – Para mi es una gran alegría estar aquí en la ciudad condal, Barcelona, ciudad extraordinaria donde escogí vivir algunos años de mi vida, entre los años 1972 i 1980, en tiempos muy diferentes de este gran Liceo, pero también muy importantes. Cuando había como empresario Antonio Pamias y donde veníamos los cantantes qué habíamos escogido venir a Barcelona, nos juntábamos todos aquí por las fiestas, por navidad, y eran unos repartos en las operas aquí que difícilmente se encontraban en algunos teatros del mundo. Era la época en que había un grupo de cantantes españoles muy importantes; Montserrant Caballé, Jaume Aragall, Vincente Sardinero, Pedro Lavirgen. Luego vinieron Joan Pons y Josep Carreras. Eramos un grupo que nos encontrábamos todos y teníamos la gran satisfacción de estar aquí. Este teatro ha cambiado mucho, siempre ha tenido una solera y una tradición grandísima que aun sigue. Es un gran teatro que me habría gustado estar los cincuenta años seguidos, pero no se pudo, y ahora trato de recuperar el tiempo que no estuve con la suerte de estar los últimos años, pues estoy muy contento de poder cantar Simon Boccanegra esta temporada, y que vengo de cantar cinco funciones en el Metropolitan de Nueva York. Justo el sábado fue la última función.

Dentro de la compañía extraordinaria que tenemos aquí, Davinia Rodríguez, Ramón Vargas, con Ferruccio Furlanetto y con el maestro Massimo Zanetti. Con Ferruccio terminamos hace pocas horas en el Metropolitan y venimos aquí a Barcelona y después de Barcelona tenemos funciones también en Berlin. O sea, es como una tourne de Simones, pero es una gran ilusión cantar con una amistad que es extraordinario haciendo la parte de Jacopo Fiesco, y nos lo va vamos a pasar muy bien. Muchos eventos en estos años que han pasado, son 50 años, y se que me tienen preparadas algunas sorpresas, pues estoy muy contento de veros aquí y que tengamos unas funciones de gran éxito. También quiero decir que me hace una ilusión muy grande compartir el reparto con un compañero de mi época, como es Leo Nucci. Leo y yo nos llevamos un año de edad, estamos verdaderamente en una edad madura, pero gracias a Dios todavía con gran ilusión interpretando este rol, que es muy especial para la cuerda del barítono.

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Premsa – Nos gustaria que nos explicara por que se vino a vivir a Barcelona entre los años 1972 al 1980, y por qué se fue.

Bueno, para mi es bastante claro. Era una época que nuestros hijos estaban en una edad muy importante de colegio. En el 1972 uno de mis hijos tenia 7 años, el otro tenia 4 y eran unas edades que queríamos que crecieran en España. La hermana de mi mujer vivía aquí en Barcelona y ademas hicimos una conexión buena en 1966 con el Liceo, que a partir de 1972 fue una época grande. Mi carrera empezó a crecer internacional-mente y en el Metropolitan de Nueva York fue donde asiduamente tenia contratos para hacer dos o tres títulos al año, y entonces decidimos irnos a vivir a Nueva York, esa fue la razón de irnos de Barcelona. Ademas luego Pàmias se fue del Liceo y después tuvimos a Lluís Portabella con una época interesante donde se hacían las cosas muy bien, y desgraciadamente después también cambió eso. En fin, el mundo es tan grande, y cada día hay más teatros que siempre tienes invitaciones de aquí y de allá, y entonces perdí un poco el contacto con el Liceo. Hemos estado los últimos años, aunque no dejé de venir todos los años. Algunos años en los 80, que también venia bastante, pero esa es la razón. La razón antes que nada fueron mis hijos y en que tenia más contratos, muchas mas ofertas en Viena, en Londres, en Nueva York. Entonces decidimos que como la mayoría de los contratos eran entre Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Chicago era mejor estar en Estados Unidos.

¿Hay alguna opera o producción del Liceo que recuerde con especial cariño?

Yo creo que cada ópera que haces son momentos de gran importancia, pero recuerdo con especial ilusión una Manon Lescaut en el año 1972 con Virginia Zeani. Después, funciones tanto de I vespri Siciliani y L’africaine con Montserrat Caballé. Noches como la famosa Fedora con Renata Scotto en donde le dimos la bienvenida a Josep Carreras, cuando después de estar un año ausente por la leucemia volvió al Liceo como espectador, después ya mas tarde hicimos los conciertos de los tres tenores. Y así, pues hay tantas funciones a través de los años que seria difícil decir si una fue mejor o una fue peor.

Cual es su recuerdo de su debut en el Liceo en el año 1966, y que había representado para un cantante joven debutar en el Liceo. Como lo recuerda.

Fue un muy especial por que fue mi debut en España. Yo y mi mujer nos casamos en el año 1962 y nos fuimos a cantar a Israel por seis meses, y luego nos pidieron renovar el contrato un año mas, y después otro año mas, estuvimos dos años y medio en Israel y volvimos el junio del año 1965, y yo empecé a hacer audiciones y ella dejó de cantar un año por que estaba esperando a nuestro hijo Plácido. Pasamos por España, ya que yo no había estado desde pequeño, y pasamos un poco por todas partes, por Madrid, Barcelona, el norte viendo la familia de mi madre, y entonces vino esa oferta de cantar aquí, por que estaba en contacto con México y al el señor Pàmias se le ocurrió estas tres operas. Había debutado en Europa con Madama Butterfly en Marsella. Me hizo mucha ilusión, al ser mi debut en mi país, y después ya volví al Liceo en el año 1972.

Por que hubo un distanciamiento entre usted y Montserrat Caballé, ya que habían hecho grandes cosas juntos.

No se rompe un tandem, lo que pasa es que el mundo de la ópera es muy grande y entonces surgen otros cantantes. Como ocurrió con Montserrat Caballé y Josep Carreras, que luego ella cantó mucho con Josep, como yo cantaba en todas partes del mundo, ella también. De alguna manera nos seguíamos encontrando, pero como después se rompe mi continuidad en el Liceo, ahí es donde se corta la continuidad con ella. Nunca se cortó, ya que cada carrera lleva su camino y su ciclo, es así. Vas a unos teatros mas, a otros menos, y en el teatro donde yo llevo mas funciones , casi 750, es en el Metropolitan, y mi total de funciones con la del sábado pasado en Nueva York, son 3.821.

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Que importancia tiene el Liceo en el panorama mundial de teatros de ópera. Otra pregunta, es si ha pensado retirarse algún día, o no. 

Claro que me tengo que retirar, claro… la voz no es eterna. Yo he encontrado un refugio en cambiar de cuerda, después de cantar de tenor durante medio siglo, ahora estoy cantando las partes baritonales en la que me siento cada día mas a gusto con ello. Como me siento bien en facultades, y mientras yo sienta que estoy bien, ya que soy el juez mas duro conmigo mismo ya que siempre estoy tratando de ver como va todo, si no lo pudiera superar, ya me habría retirado. Siempre tenemos algunos momentos en nuestra carrera donde quizás dudamos nosotros, y puede que en algún momento la crítica también lo dude, o lo bueno es que el público no lo sienta todavía, ya que debes de estar siempre renovandote. Yo lo que creo es que la voz se tiene que terminar algún día, de eso no hay duda, pero mientras estés bien y llenes el teatro, yo tengo que seguir. Pero, el día que no pueda cantar seguiré dirigiendo orquestas, también involucrado la dirección del teatro, como el de Los Ángeles, o con toda la actividad que tengo con mi concurso Operalia, de donde han salido grandes cantantes que hay por el mundo. O sea, que mi actividad artística seguirá hasta que yo me encuentre bien. Yo pienso muchas veces que yo tengo contratos firmados y no sé si voy a llegar, ya que el mundo de la ópera es una locura.

En la otra pregunta, yo considero al Liceo el teatro con mas tradición de toda España, ya que el Teatro Real de Madrid lo cerraron una temporada y luego se convirtió por un tiempo en una sala de conciertos, y el Liceo siempre ha estado ahí, siempre presente. Aquí hay un repertorio amplio como en pocos teatros.

Que papeles está estudiando ahora, y que papeles le gustaría debutar.

Siempre tengo gran ilusión. El año que viene tendré otra parte verdiana, el Posa del Don Carlo, y también tengo Miller de Luisa Miller, y estoy buscando algunas obras de Donizetti, y también estoy pensando en Los Ángeles de cantar el Guillemo Tell de Rossini. Vamos a ver una por una a ver como va.

Hay alguna diferencia entre el Liceo de ahora y el Liceo de hace cincuenta años. 

El Liceo de ahora ya lo ven con esta sala Foyer, ya que antes era la sala del ballet del teatro y que era mucho mas pequeña, y miren en que se ha convertido. Yo creo que el teatro ha subido de categoría con un repertorio estupendo y donde viene todo el mundo. Hoy en día vienen a cantar todos los cantantes, y todos están encantados de estar aquí, en esta ciudad, y en este teatro donde hay un público que verdaderamente entiende, un público muy cariñoso, o sea, que el teatro va a mas. Tienen un gran teatro y está en muy buenas manos.

Que le parece la producción que va ha hacer aquí tan diferente como la que acaba de hacer en el Metropolitan

Me acabo de probar los trajes. Es diferente, otro tipo de versión, pero si debo confesar que prefiero una producción cuando está situada en la época autentica, por el vestuario, la escenografía. En estas nuevas producciones si no hay nada que te moleste demasiado puedes ponerte de acuerdo con el director de escena, inclusive los trajes se les puede hacer alguna modificación también. Con lo que he visto creo que me voy a encontrar cómodo y me he sentido a gusto con el vestuario.

La producción del Met yo la hice hace 22 años cantando de tenor, que es una producción de Giancarlo del Monaco, y lo que es mas extraordinario de esa producción es la escenografía y el vestuario.

Luego hay un problema en los teatros, que es que se ensaya demasiado entre un mes y un mes  y medio. Es malo para los cantantes, ya que cansa, es malo par los teatros por que sale muy caro al tener que trabajar mucha gente, y luego viene el director de escena que se quiere inventar algo nuevo y extravagante que hay que ensayar mucho y que al final el resultado no es tan bueno y que no acaba gustando mucho. Esto cuesta mucho a los teatros, y yo creo que se tienen que aprovechar las producciones antiguas que estén bien, ya que saldría mas rentable en nuestra actualidad. Con tres semanas y media ya bastaría y seria mas intenso y concentrado y tendríamos a todos los cantantes para poder ensayar.

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