Entrevista al organista Juan de la Rubia

 

 

El Binari – ¿Cuando empezaste con la música y por qué?

Juan de la Rubia – Empecé de niño cuando tenia 6 años, empezando a cantar en el coro del colegio. Seguidamente empecé a estudiar solfeo, y en alguno de los viajes de verano con mis padres escuchamos algún órgano en una catedral italiana o francesa y ahí fue donde me quedé prendado del órgano, y desde entonces supe que yo lo quería tocar. Ya no sabia sí me iba a dedicar profesionalmente en mi vida, por que a esas edades no se sabe, pero sí sabia que quería tocarlo.

¿Que es para ti la música?

La música ahora mismo para mi es la manera en la que mejor me se expresar. Nos podemos expresar con palabras, nos podemos expresar con gestos, y más o menos cuando uno aprende a expresarse lo hace de muchas maneras diferentes, pero probablemente la mejor manera para mi de plasmar o de comunicar experiencias, sentimientos, en definitiva todo aquello que nos relaciona a los seres humanos, para mi ahora mismo es la música.

Como recuerdas tus primeros conciertos

Los recuerdo como una aventura y como una oportunidad que tenía de hacer algo para lo que me había estado preparando durante muchos años, en los años de conservatorio, y algo con lo que había soñado que a lo mejor algún día podrías conseguir, de repente hubo un momento que empezaron a salir conciertos. Además una cosa muy importante de los organistas, es que no son conciertos habituales, cada concierto es especial y cada concierto es diferente. Creo que somos los músicos o los instrumentistas que más tenemos la oportunidad de tocar en sitios especiales. Los auditorios son muy especiales también, pero nosotros tocamos  allá donde están los órganos, sea un auditorio una iglesia una catedral una basílica o un monasterio. A veces son espacios con mucha historia a nivel patrimonial , los propios instrumentos son algo muy especial. A veces estas tocando instrumentos que son del siglo XVI o XVII, y todas esas obras de aquella época son obras de arte que se miran pero no se tocan, y están en los museos, en cambio nosotros si no las tocamos no  tiene sentido. Entonces recuerdo estos conciertos con mucha ilusión, y me sentía muy especial, de qué repente tuviera acceso a unos instrumentos que hasta entonces habían sido vetados, ya que de niño no siempre tienes la suerte poder acceder a un instrumento interesante, o no siempre confían en ti simplemente por que eres un niño o un adolescente, y los responsables de los instrumentos sean sacerdotes, sean comunidades, sean auditorios no es un sitio donde normalmente se le permita a un niño de buenas a primeras. Ni con mi formación como organista tuve mis dificultades para encontrar instrumentos donde pudiera estudiar y donde pudiera trabajar a gusto y no sintiéndome que no era bienvenido. Por tanto de repente esos conciertos, era que te abrían el instrumento para ti y tenias una joya de instrumento que siempre habías soñado para poder preparar un concierto, luego para poder tocar y hacer todo aquello para lo que te habías estado preparando.

¿Como has evolucionado durante todo este tiempo desde que empezaste, como crees que has evolucionado como músico?

Quizá cuando estudias órgano o cuando estudias cualquier otro instrumento en el conservatorio, la obsesión de esa etapa vital y musical es la obsesión y preocupación por la técnica, por la preocupación por tener una buena posición por ser capaz de tocar técnicamente todo lo que quieres, todo lo que te piden tus profesores y todo lo que supuestamente se debe tocar. La técnica y el perfeccionamiento de ella llega un momento, de alguna manera, en donde piensas que lo tienes más o menos conseguido. Y entonces empieza otro camino, y ese camino, es un camino que creo que no se termina nunca, y es un camino de aprender a que todo aquello que has estado trabajando de una manera técnica, todo aquello que has trabajado para ser capaz de cuando llega el momento poderlo tocar. Llega el momento que todo aquello que vives, y no solo lo musical, debe reflejarse o al final se acaba reflejando aunque no quieras en tu manera de tocar, y creo que eso es una evolución y el camino de todo músico y artista en que todas estas vivencias se reflejan. Creo que la evolución se basa sobretodo primero en la formación técnica, que puede llegar hasta los 25 años, y desde entonces llevo 10 años que creo que cada día que pasa tocas diferente, no sé si tocas más maduro de una manera más madura, tocas de una manera más consciente de todo. También te ayuda mucho la práctica del escenario, a medida que vas perdiendo el miedo escénico y que te acostumbras, sobre todo hay una cosa que es fundamental que es que la gente que te va a escuchar va a disfrutar con tu música, no va a juzgarte o a criticarte, no va a ir allí a estar mirando a ver cuantas notas fallas, y desde que fui consciente de eso creo que mi manera de tocar también cambió y evolucionó. Evidentemente hay que tocar limpio, tratar de tocar como tu quieres tocar a nivel técnico, pero lo más importante es lo que transmites, y creo que es una cosa que evoluciona y que a medida que pasan los años te das cuenta que es lo mas importante en la evolución de un músico

¿Que personas han influenciado más en tu carrera?

La primera persona que me influyó y que fue decisiva para mi formación como músico a nivel general fue Ricardo Pitar. Ricardo Pitar era un maestro de escuela en  La Vall d’Uixó, en mi pueblo donde yo crecí, era un músico, director de corales tanto infantiles como polifónicas de coros mixtos, y en Vall d’Uixó tenía la coral polifónica, tenía el coro del colegio donde yo empecé a cantar y fue casualidad que yo fuera a estudiar la enseñanza primaria en su colegio, y en el momento en que el mis padres me inscribieron en el coro del colegio y lenguaje musical, empezó a tener mucha relación con mis padres, de hecho entablaron muy buena amistad y fue decisivo, por que yo iba cada dos por tres a su casa a aprender solfeo o a cantar, o a los ensayos del coro, si tenia dificultades en clases de armonía el me ayudaba, o si tenia dificultades en la clase de matemáticas o de inglés también. Es decir, fue una especie de tutor pedagógico que junto con mi padre fueron quizá los que estuvieron más pendientes de mi formación musical en una primera etapa. Y en una segunda etapa una vez empecé mis  estudios de órgano, que compaginaba a la vez con piano, donde para mi a sido decisiva también el apoyo de Montserrat Torrent en muchos aspectos, el primero como formadora y pedagoga. Yo cuando fui por primera vez a una clase, master class o un curso de verano a Valencia con ella fue muy importante, ya que yo había escuchado sus grabaciones y había oído hablar de ella como la gran dama del órgano español y la decana de los organistas españoles, y cuando la conocí desde el primer momento vi en ella una disponibilidad absoluta para enseñarme, para aconsejarme, para acompañarme, para ayudarme, cosa que se fue materializando poco a poco en sucesivas etapas, con cursos de verano, con clases en Barcelona. Yo aún viviendo en Valencia venia para recibir clases de ella, y luego con unas enseñanzas que trascienden lo musical. Simplemente con su presencia, con sus actos, con sus ganas de vivir la música hasta el último aliento con 92 años que tiene en la actualidad, con eso ya te da una lección. Te das cuenta de como de pegada puede estar la música en una persona, o como puede estar tan dentro de ti, que si dejas de tocar alguna vez probablemente no tengas nada más que hacer en este mundo. Tenemos una relación que empezó como profesor-alumno a una relación que tenemos ahora de amistad intima y de ayuda mutua

¿Cómo preparas y escoges una nueva obra o repertorio para un nuevo concierto?

Sobre todo en el caso de los organistas la elección del repertorio depende del instrumento donde tenemos que tocar. Es muy difícil hacer como otros concertistas que para una temporada preparan uno, dos o tres programas de concierto que los piensan de manera muy detenida durante bastante tiempo y al final encuentran que ese formato, que esa serie de obras relacionadas y en ese orden es el mejor para la temporada 2018-2019, y en nuestro caso es totalmente al revés. Nosotros no podemos decidir el repertorio sin saber en que instrumento lo tenemos que tocar, y como cada instrumento es diferente y son diferentes. Primero por que están en lugares diferentes y por lo tanto tienen acústicas diferentes, son de constructores diferentes. Cada constructor tiene unas características que favorecen más a un tipo de órgano o a otro, de épocas diferentes, de escuelas de organería diferentes, es que claro, cada instrumento sirve para tocar una música u otra. Lo primero que queremos saber cuando nos invitan a dar un concierto es saber que instrumento hay, que características tiene, que registros de que época, en que estado se encuentra que generalmente es bueno. Pero aún hay mucho patrimonio todavía que está por restaurar y eso no quita que los organizadores de conciertos quieran que ese órgano suene, es algo que intentamos que los órganos estén en el mejor estado de conservación posible.

¿Hay algún repertorio en donde te sientes más cómodo?

Sí, supongo que todos tenemos nuestras preferencias. Los organistas creo que somos de los instrumentistas que tenemos mas posibilidades de escoger repertorios completamente diferentes. Teniendo en cuenta que el órgano es un instrumento tan antiguo y con tanto repertorio, y con tantas escuelas de órgano que generan órganos diferentes, que generan a su vez repertorios completamente diferentes. No tiene nada que ver la música del siglo XVII española con la música del siglo XVII francesa, por que los instrumentos eran de escuelas diferentes y se podían hacer cosas diferentes con ellos. Por lo tanto, me gusta toda la música para órgano en general, pero si que tengo cierta predilección sobretodo por la música de Bach, de la que partes y de la que llegas, es decir, empezamos estudiando Bach cuando somos niños y acabamos estudiando Bach. Es decir, que tenemos repertorio de Bach para todos los niveles, para todos los momentos del día, para todos los momentos del año, tanto de nuestro año solar como del año litúrgico, es decir, en cada momento del año podemos escoger música de Bach apropiada para esa época o momento. La música de Bach es una de las músicas que a mi me enamoraron o que me hicieran que me enamorara de su propia música y de la música para órgano en mi infancia. También tengo cómo favoritas la música de los siglos de oro española, la música de Antonio de Cabezón del siglo XVI, la música de Pablo Bruna, Aguilera de Heredia, José Jiménez, Francisco Correa de Arauxo, los grandes compositores de música para órgano ibérico de la España del siglo XVI y XVII sobretodo, tengo una especial predilección por ella. Y luego por supuesto en tercer lugar, no por ello menos importante, la música del romanticismo y la música sinfónica para órgano, especialmente la francesa y también la alemana. Compositores cómo Charles-Marie Widor, François Devienne, César Frank que es una música que también me apasiona, que está relacionada con un tipo de órganos que llegado un punto empezaron a crecer y empezaron a desarrollarse como grandes máquinas y son grandes obras de ingeniería, que es algo que a mi también me apasiona.

En el Palau de la Música Catalana hemos podido disfrutar durante tres temporada de las bandas sonoras que improvisas durante la proyección de películas mudas, Nosferatu Faust y Metrópolis. ¿Cómo surgió la idea de emprender este proyecto?

Pues surgió bastantes años antes, cuando uno de mis profesores de improvisación, quizá del profesor de improvisación del que mas he podido aprender al órgano que era Wolfgan Sheifen, organista alemán profesor en la Universidad de las Artes en Berlin, con quien estuve estudiando dos años allí, hizo un concierto precisamente con la proyección y la improvisación sobre la película de Faust de Murnau, y fue algo que a mi de repente me fascinó, por que de repente era añadir a al órgano, que es mi pasión , un motivo más. El órgano está sonando por si solo y además es capaz de ilustrar, acompañar, de reforzar todas las emociones y todos los momentos de una película de cine mudo, que ya de por sí, en el caso de Faust, es expresionista donde todas las caras tienen su personalidad y el órgano le refuerza. Tengo que decir además que esto no era algo nuevo, era novedoso por que las improvisaciones de Sheifen eran maravillosas, pero el órgano como instrumento de acompañamiento de películas de cine mudo, quizá en España no estemos tan acostumbrados, en la época era el instrumento que acompañaba las películas de cine mudo en muchos teatros donde se proyectaban estas películas hace tantos años. Había órganos de tubos, que al igual que un piano puede acompañar películas también, pues el órgano habían instrumentos hechos a propósito para acompañar no solo con tubos y con registros con el sonido convencional que estamos acostumbrados a escuchar, sino también con toda una serie de accesorios de sonidos como si fuera una caja de sonidos, no se exactamente como se llaman los armarios que utilizaban para hacer todo tipo de efectos de sonido cuando hacían teatro en la radio que utilizaban también para las películas, de cascabeles, de sirenas, de pasos y donde los órganos también tenían accesorios. Es decir, que en realidad no estamos haciendo nada nuevo, simplemente estamos poniendo en el siglo XXI, con la música del siglo XXI si es necesario, una práctica instrumental del acompañamiento de películas de cine mudo donde les estamos dando una segunda o tercera vida. Entonces cómo primera prueba, por que también no es fácil , que de repente si a la gente no está acostumbrada, en el Palau sí, pero en una iglesia proyectar una película de cine mudo, y más una película como el Fausto de Murnau que trata de las tentaciones, del Mysterium iniquitatis, de cómo alguien escoge luchar toda su vida por comprender bien la ciencia por ser capaz de ayudar al ser humano y se da cuenta que con la peste y con una serie de desgracias es incapaz de hacerlo, y entonces toma el camino del mal. Cuando alguien toma el camino del mal es algo preocupante, por que generalmente suele ser muy difícil volver, y esta temática en la iglesia era compleja de plantear. Pensé, me van a dejar o no me van a dejar, y hice una primera prueba en mi pueblo y aquello fue maravilloso, además gustó mucho. De repente el órgano tomó otra dimensión en la iglesia, tomó dimensión también para el público que no estaba acostumbrado a ver este tipo de espectáculos donde el órgano tuviera un papel tan importante y tan satisfactorio. A partir de allí lo empecé a hacer no solo en La Vall d’Uixó, sino también en Pamplona, Andorra, Asturias, en muchísimos sitios hasta que surgió la oportunidad de hacerlo en el Palau, con al petición de Nosferatu y con motivo del llamado, aunque no nos acabe de gustar del todo, “Concierto de Halloween”que está cogiendo su espacio de alguna manera,debe ser una cuestión de markening, si, probablemente. En cualquier caso si que es verdad que es una propuesta que tras tres años recoge mucho más público que un concierto de órgano digamos convencional, es una manera de popularizar, en el buen sentido, el instrumento pero todo no vale, a la vez que luego se ofrecen otros conciertos digamos mas convencionales de órgano en la misma programación del Palau, que aunque no son muchos, ponen en valor el órgano de la sala y poner en valor todo el repertorio y el órgano como instrumento.

¿Habrá una cuarta película aquí en el Palau?

No lo sé todavía. En principio era un proyecto de tres años, una especie de trilogía de tres de las películas de cine mudo mas conocidas o mas importantes, aunque hay muchas más evidentemente. A mí me gustaría hacerlo, si no el año que viene los próximos años. Si que es verdad que es muy difícil, es muy dura la preparación de la película, es probablemente el reto más difícil que me he o me han planteado como espectáculo.

¿Cómo desarrollas las improvisaciones y de dónde sale la inspiración?, ya que he leído que cada vez que lo interpretas a veces cambias el leitmotiv en la misma película

Sobre todo por no aburrirme, bueno, nunca me aburre… sino mal iríamos, de hecho requiere de una concentración que es imposible ni aburrirse ni desconcertarse ni nada. La inspiración surge del trabajo, y no debemos pensar que la improvisación está toda dejada al azar. Es cierto que de la música no hay nada escrito delante ni nada aprendido de memoria previamente, pero la película sí que me la sé prácticamente de memoria. Para ser capaz de reaccionar a la vez que la película, de que la música reaccione, por que no es solo un hilo musical que va acompañando por debajo, la música interacciona con la película como si en un momento hay un golpe el órgano lo refleja, el organista lo refleja, si llaman a la puerta, si alguien se cae, no es solo acompañar con música de fondo, sino que hay mucha interacción. Para eso no puedes llegar un segundo tarde, ya que medio segundo tarde es tardísimo igualmente, tienes que darle justo en el momento, y para eso tienes que saberte la película muy bien. Entonces sobre todo la gran preparación o la primera preparación de una película es aprendérsela escena por escena, no como quién ve una película para disfrutar, sino de una manera técnica y hacerse esquemas de como va y al final aprenderse que es lo que viene después de cada cosa y en que momento y cuantas veces, esa es la primera preparación, por lo tanto eso no es inspiración, sino trabajo. Una vez está trabajada es cuando empiezan a surgir ideas. A mi siempre me gusta incluir leitmotivs, por que creo que es algo precisamente muy recurrente, y es algo que ayuda al público a compartimentar un poco la película y a reconocer los personajes  casi antes de que aparezcan en la imagen. Si de repente hay una escena que va a salir Fausto cuando es joven y aún no ha salido y está apunto de hacerlo, la melodía de Fausto empieza a sonar y el público de repente dice “míralo aquí está”, eso es como algo muy simple. También uso leitmotivs para estados de ánimo, y ahí es donde empiezas a pensar mientras estas trabajando la película por tu cuenta, donde empiezas a pensar que tipo de melodía se merece cada uno de los personajes o que tipo de melodía casa mejor con cada uno de los diferentes estados de ánimo o afectos. Es algo que ahí si que es muy creativo, es algo bonito por que a veces no lo encuentras, o a veces lo encuentras enseguida o encuentras un tema mejor, y es algo que tienes toda la libertad por que es tu creación, tu decides, incluso ya que las películas son en blanco y negro tu decides que color quieres que tengan, por que finalmente aunque no seamos del todo sinestesicos si que somos capaces de reforzar unas cosas o unas características de cada personaje. Y después ya viene lo que es el ensamblaje, que eso es lo que ya se deja prácticamente para el día del concierto, que a mi personalmente es algo que me genera mucha tensión y mucho nerviosismo, incluso malhumor los días previos. Sabes que durante dos horas prácticamente tienes que explicarles una película que van a ver a 1.500 personas en el Palau de la Música, tienes que explicarla sin hablar, tienes que explicarla tocando y les tiene que gustar, o tiene que quedar bien y no tienes ningún guión ni ninguna partitura, y entonces hace falta estar muy concentrado, hace falta estar muy puesto en el papel, hace falta estar también muy seguro para tener esa autoestima que me permite salir al escenario diciendo “no me voy a empequeñecer sino que aquí estoy yo”.

Pero también disfrutas haciéndolo, aunque te cree mucha tensión, ya que se disfruta mucho cuando se asiste a este espectáculo.

Hay que mantener la concentración, y eso es muy importante, y no puedes parpadear ni un segundo, por que tienes una película delante que está completamente tirando hacia delante y no espera, y tienes que adelantarte a ella y recordar y pasa volando, pero se disfruta mucho, por que cuando te salen cosas bonitas y tu te das cuenta y disfrutas y piensas lo bien que está quedando un fragmento, o ojo que viene este golpe y justo en ese momento lo clavas y entonces te da una sensación de satisfacción, y a veces puede que no sea posible,  ya que somos humanos también. De lo que se trata de dar un poco este rol de explicarle una película que normalmente la ves de una manera pasiva, a ver cómo sorprende al espectador, y yo ayudo a la película a que sorprenda a los demás.

Tu CD de Bach ha cosechado buenos éxitos, a tenido muy buenas críticas y se ha hablado bastante del CD. ¿Qué sensación tienes? 

Tengo la sensación  de que tras bastantes CD’s, que ya llevaba ocho o nueve CD’s grabados como solista, ha sido probablemente el CD que yo he podido hacer, añadiendo el primero que hice para Juventudes musicales, donde he podido escoger absolutamente todo y eso hace del CD que sea una obra total, en el sentido de poder escoger que tipo de formato, que instrumento, que música, que compositores, que portada y que comentarios. Hacer el CD como un producto en si que valga la pena comprarlo y no solo escucharlo en spotify, y poder escoger el técnico de sonido. Esta es la sensación que me queda y es muy satisfactoria, por que al final todo a salido bien afortunadamente, y se trabajó muchísimo para que fuera un CD grabado en las mejores condiciones posibles. El hecho de grabar en un instrumento maravilloso de el Monasterio de Poblet fue una suerte, y fue un honor poder acceder  a ese instrumento durante tantos días, que estuviera en unas condiciones optimas y perfectas de afinación, tener un organero allí y todo un equipo, la producción, los que grababan, también lo estaban afinando cada dos por tres. Incluso la persona que diseñó la caratula se inspiró escuchando la grabación de madrugada en medio de la oscuridad en Poblet, y aquello que le sugirió la música que escuchaba, este artista pues lo plasmó luego en una obra de arte pictórica que es la portada del CD

¿Grababais de noche?

Sí. Piensa que Poblet no cerraba para nosotros durante el día, ni Montserrat ni el Palau.

Bueno, a los organistas eso os pasa mucho, que tengáis que ensayar de noche

Nos toca ocupar nuestro lugar de estudio, o nuestro horario de grabación evidentemente cuando no hay nadie y además en silencio. Estos horarios normalmente suelen ser nocturnos, y las noches en Poblet fueron maravillosas, es decir, empezábamos después de las completas de los monjes y acabábamos antes que empezaran maitines, hacia las 5:30-6:00. Nosotros apurábamos hasta las cuatro de la madrugada, entonces esas noches oscuras, frías en Poblet de grabación  que fue por noviembre con la niebla, fue muy inspirador realmente

Un poco especial debía ser

Sí. Las noches de los organistas suelen ser especiales. Recuerdo muchas, por que yo he estado en horario nocturno en lugares que normalmente siempre están cerrados

¿Y no te impresiona estar en una iglesia solo, allí ensayando?

Por supuesto. Impresiona en tanto que estas en un espacios alucinantes, y a esas horas y con la oscuridad, impresionan en el buen sentido. Ya hace años que he perdido el miedo a la oscuridad afortunadamente, por que recuerdo muchas noches en la Sagrada Familia estudiando. Recuerdo una muy especial, hasta que se hizo de día en la Catedral de Colonia preparando un concierto  y ver a las seis y media de la mañana cuando empezó a salir el sol y empezó a entrar por las vidrieras, fue una experiencia maravillosa. También fue bastante similar en la Catedral de León por ejemplo, o a las noches de Poblet, aunque no llegamos a ver el sol.

También diriges tus propios conciertos como hiciste en el Auditori de Barcelona el pasado junio del 2017 con cantatas de Bach. ¿Qué me puedes explicar de este proyecto?

Pues que para mi dirigir es una extensión de mi actividad como organista.  A veces me llamaba la atención hace años como muchos organistas o como muchos músicos evolucionan desde su instrumento y pasan a liderar o dirigir algunos proyectos con pequeñas orquestas o ensembles, y pueden llegar a dirigir grandes orquestas sinfónicas. Me llamaba mucho la atención cómo muchos de ellos, sobretodo provenían del mundo del órgano, sino de la música antigua. Pero a veces en mi caso es como una especie de necesidad de expresión diferente, si decimos que la música es probablemente la manera en que mejor se o más me gusta expresar ciertos sentimientos , ciertas sensaciones y ciertas experiencias, la orquesta es una extensión de mi actividad como organista o como pianista eventualmente. Es algo que me gusta, es algo que disfruto, es una gran responsabilidad también, por que como organista estas acostumbrado a tocar solo que suele ser la mayor parte de las veces. El éxito o el fracaso del concierto como solista depende de ti, en el caso de la orquesta depende en parte de ti pero tu dependes del resto de músicos, entonces es un planteamiento a veces de concierto diferente, es como plantear los ensayos, como trabajar con al orquesta. Sobretodo me siento a gusto y me gusta hacerlo y me gustaría seguir teniendo estas oportunidades, como si que tendré este 2018 con la Orquesta Barroca de Tenerife en el Auditorio de Tenerife, siempre con el apoyo de mi instrumento al lado, haciendo lo que se suele decir Maestro al clave o Maestro al órgano, en este caso desde el órgano positivo o desde el clave dirigiendo la orquesta.

¿Qué esperas del futuro?

Buena pregunta. Como organista creo que hace muchos años quería obtener muchas recompensas digamos, y para mi las recompensas en el mundo del órgano es llegar a tocar en determinados instrumentos o en determinados lugares que son importantes para historia del órgano, en ciertos instrumentos lo que me aportaran, por que a veces los propios instrumentos son los mejores profesores. Simplemente en casa o ensayando por tu cuenta dudas de como tocar una determinada obra, un fragmento de una obra, y cuando llegas a uno de los órganos históricos donde supuestamente está hecha esta música para ser tocada, de repente lo ves muy claro de la manera en que lo tienes que hacer. Este era uno de mis objetivos hace unos cuantos años, y afortunadamente y por suerte poco a poco los estoy cumpliendo. Hay una serie de instrumentos que me gustaría conocer y dominar y sentirme cómodo en ellos y ser capaz de montar ciertos programas interesantes en grandes instrumentos románticos, o grandes instrumentos sinfónicos de salas de conciertos que todavía no conozco. Los instrumentos de Estados Unidos es algo que me fascina, todos estos instrumentos órgano de teatro, máquinas complejas que es algo que me apasionan como he dicho antes. Bueno, es un reto, pero sobre todo no sé muy bien que esperar del futuro, por que nunca hubiera pensado que a estas alturas estaría haciendo cosas tan diferentes en ocasiones de lo que yo esperaba cuando era un niño. Pensaba que como organista podría tocar conciertos de órgano, y Bach es muy bonito del que partes y al que llegas siempre y al que vuelves, pero me han pasado cosas tan diversas y tan diferentes como acompañar las películas de cine mudo y que repente surgió la oportunidad y la desarrollé y han sido tres años seguidos en el Palau y llevo unos siete años haciéndolo y ya tengo propuestas para seguir en otros lugares. O participar en obras de teatro, o escribir y participar en creaciones de música contemporánea para la Compañía Nacional de Danza. Hay como muchas cosas que como organista que nunca hubiera pensado que seria capaz de hacer, y que espero… vete a saber, mejor esperar sentado por si acaso, por que vete a saber lo que puede salir como organista. Hay muchísimas cosas para hacer de lo que nos pensamos

Para acabar: dada tu trayectoria con todos los conciertos que has hecho, ¿tienes algún instrumento predilecto o varios?

Probablemente tendría varios así de entrada, por que en primer lugar los instrumentos son tan diferentes entre sí que es muy difícil decidirse por uno. Por ejemplo, un órgano para tocar la música de Bach de los que he tocado que te hacen saltar las lagrimas son los órganos de Aleania, los órganos Silberann, o el órgano de Naumburg que es un instrumento que Bach conoció, o el órgano de la Neue Kirche de Arnstadt donde Bach fue organista y que ahora se llama Bach Kirche. Tocar allí es algo maravilloso, y luego tantos órganos históricos de corte ibérico, como el órgano de Santa María de San Sebastián para tocar música de César Frank, que es un instrumento maravilloso. Y me dejo un montón, pero es que en realidad me gustan muchísimos instrumentos, afortunadamente hay un patrimonio de instrumentos maravillosos y mucho camino por hacer todavía.