Piotr Beczala en el Palau

Temporada “Palau Grans Veus” 2016-2017

Martes, 7 de marzo de 2017

I

Robert Schumann

– Dichterliebe, op. 48

II

Ruggero Leoncavallo

– Matinata

GiuseppeVerdi

– “Dei miei bollenti spiriti”, de La Traviata

Jules Massenet

– “Pourquoi me réveiller”, de Werther

Charles Gounod

– “Ah, lève-toi soleil”, de Roméo et Juliete

Georges Bizet

– “La fleur que tu m’avais jetée”, de Carmen

Giacomo Puccini

– “E lucevan le stelle”, de Tosca

 

Piotr Beczala – tenor

Helmut Deutsch – piano

Dichterliebe (Amor de poeta) es un ciclo de canciones de Robert Schumann compuesto en 1840. Se compone de 16 textos del poeta Heninrich Heine, tomados de los 65 que componen su Intermedio lírico. En este ciclo es el mismo compositor que habla, no solo a través de su música, sino a través de los versos. El tema es el amor no correspondido, pero también un amor feliz al principio, un amor exultante que poco a poco va adquiriendo una tendencia melancólica, hasta llegar a la perdida, casi una premonición de su vida. En el último lied, el poeta lanza sus versos en el Rin y con ellos sus esperanzas. Schuman intentó suicidarse tirándose a el Rin, pero lo salvaron unos pescadores. Poco después  ingresó en un hospital psiquiátrico del cual ya no saldría. En Dichterliebe, todo y este terrible final, se acaba imponiendo con una visión de esperanza en el futuro. Compuso este ciclo con mucha rapidez en solo una semana en la ciudad de Leipzig, y se lo dedicó a la cantante Wilhemine Schroeder-Devrient, que fue una autentica diva de su tiempo.

Para empezar el concierto Piotr Beczala junto con Helmut Deutsch nos ofercieron un Dichterliebe de Robert Schumann delicioso con una elegante musicalidad y buen gusto en el fraseo. El tenor interpreto la esplendida partitura con sensibilidad, calidad musical, con una voz siempre pendiente del texto con una dicción perfecta. Adecuó su voz a los poemas de Heine para darles mayor sentido a su contenido y así comunicar al máximo el sentido de su texto, con momentos muy intimistas contrastados con otros de gran carga emocional, con un gran abanico de posibilidades vocales y musicales, siempre usando su voz como vehículo para expresar al máximo el discurso musical de Schumann. Perfecta simbiosis la que tuvo con Helmut Deutsch, donde el pianista es un gran experto en este repertorio y en todo momento supo darle la intención musical que necesitaba la obra, con una ejecución precisa, de gran claridad y calidad técnica y musical, donde arropaba perfectamente a el cantante.

En la segunda parte Piotr Beczala nos ofreció todo su potencial con una voz generosa y expansiva de principio a fin. Comenzó con la canción “Matinatta” con entrega y luz exultante con gran generosidad vocal. La aria de La Traviata fue cantada con rigor y una técnica impecable, un fraseo elegante y bien conducido con una linea vocal exquisita, siguiendo con el aria de Werther “Pourquoi me réveller” con expresividad y jugando con sus volúmenes vocales para así darle más sentido dramático a la interpretación. Contrastó su interpretación de arias con la lírica “Ah, lève-toi soleil”, con una voz más ligera dándole énfasis a la expresión y musicalidad más etérea con una modulación vocal más clara. Seguidamente nos interpretó la parte más emocionante del recital, con las arias “La fleur que tu m’avais jetée” de Carmen, donde Beczala parece que se siente más cómodo en este tipo de repertorio más dramático, donde la voz coge más cuerpo y su sonido se expande más, y su expresividad fue más emocionante con una absoluta entrega. La aria de Tosca “E lucevan le stelle” la interpretó de una manera magnífica con absoluta emoción y expresividad, con muchísima generosidad vocal y expresividad dramática, donde emocionó a todo el público.

El tenor posee una voz poderosa con un timbre interesante que juega con el claro-oscuro tímbrico con gran ductilidad y un gran dominio técnico, que le permite  poder abarcar el repertorio lírico juntamente con el repertorio dramático que domina a la perfección. Se debe destacar la simpatía y cercanía que transmite hacia el público, que le permite llegar con su canto a todo los asistentes con su gran carisma y presencia escénica, conjuntamente a una gran generosidad encima del escenario, y que tuvo a su lado un gran pianista que estuvo muy bien cohesionado con el durante todo el recital.

La gran ovación del público estuvo recompensada con cuatro propinas; una canción polaca, la aria “Recondita armonia” de Tosca, el lied de Strauss Zueignug y para acabar una brillante interpretación de “Core ‘ngrato” que acabó de coronar un gran recital.

Fotos: Lorenzo di Nozzi