Christian Gerhaher y Mahler

Temporada XXVI CICLO DE LIED del Teatro de la Zarzuela y el Centro Nacional de Difusión Musical 2019-2020

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Gustav Mahler

-Lieder eines fahrenden Gesellen (1884-1885)

-Des Knaben Wunderhorn, selección (1892-1899)

-Kindertotenlieder (1901-1904)

Christian Gerhaher – barítono

Gerold Huber – piano

LIEDER EINES FAHRENDEN GESELLEN (Canciones del caminante)

Este ciclo de canciones están escritas sobre textos del propio Gustav Mahler entre 1884 y 1885 y que son las primeras concebidas como ciclo. El ciclo fue inspirado por la infeliz relación amorosa que tuvo Mahler con la soprano Johanna Richter, que la conoció mientras era director de La Casa de la Ópera de Kassel. Hay fuertes conexiones entre este ciclo de canciones y su primera Sinfonía, ya que en la segunda canción aparece el tema del primer movimiento de la sinfonía y el verso final de la cuarta canción es la melodía de la Marcha fúnebre de la misma.

DES KNABEN WUNDERHORN (El cuerno mágico de la juventud)

Es un ciclo de canciones basado en una recopilación de cantos populares alemanes realizada por Clemens Bretano y Achim von Armin.

KINDERTOTENLIEDER (Canciones a los niños muertos)

Es un ciclo de canciones con poemas de Friedrich Rückert. Los Kindertotenlieder originales son un ciclo de 425 poemas que escribió el poeta después de que dos de sus hijos fallecieran en un intervalo de dieciséis días, y que Mahler seleccionó cinco de estos poemas para componer el ciclo de canciones. Los Kindentotenlieder fueron estrenados en Viena el 29 de enero de 1905, con Friedrich Weidemann como solista y Mahler fue quien los dirigió.

Todas estas obras de Mahler estan escritas para voz y piano y que también las instrumentó para orquesta sinfónica.

Foto: Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) – Elvira Megías

Inaguración del XXVI CICLO DE LIED con el fantástico y sensible recital de Christian Gerhaher y Gerold Huber dedicado a la obra para voz y piano de Gustav Mahler.

Gerhaher posee una especial sensibilidad al interpretar Lieder por el bello timbre de su voz, por como le da a cada palabra su sentido modulando la voz para que esas palabra tengan más expresividad y sentido, por la exquisita musicalidad que posee, por una técnica y emisión vocal impecable que le permite poder emitir y dibujar su voz como quiere para poder expresar todo lo que está en la partitura con su personalidad. El barítono canta con todo su ser y todo su amor hacia la música creando unas interpretaciones únicas de gran emotividad.

Christian Gerhaher y Gerold Huber crearon un ambiente muy íntimo lleno de matices y sensaciones , transportándonos el alma de las partituras de Mahler. En la interpretación de estos dos músicos hay un profundo estudio del texto encadenado con la música que llegan al fondo de su significado y del por qué Mahler las compuso así, ya que en estos ciclos de canciones se refleja absolutamente el carisma compositivo de Mahler con toda su esencia y pensamiento, el canto a la naturaleza, a la vida y a la muerte.

La interpretación estuvo llena de matices, de colores vocales y pianisticos, de fraseo musical con exquisitos dibujos musicales, con fuerza y a la vez con delicadeza. Gerhaher matizaba su voz ala vez que su pianista siempre dando el sonido adecuado del piano para crear al máximo lo que se quería transmitir. Hubo momentos de absoluto dramatismo con toda la garra que eso conlleva contrastando con otros de lirismo preciosista con un cuidado sonido en todo momento. Momentos de felicidad, de inocencia y otros de una gran melancolía.

Christian Gerhaher posee una voz limpia, brillante y bien emitida con absoluto control en todo su registro, con una dicción inmejorable donde se pudieron entender todas las palabras con una gran personalidad en su manera de cantar. Herold Huber es un pianista excelente de técnica impecable y musicalidad excelente y que forman una unión con Gerhaher esplendida, donde la cohesión entre ellos es perfecta y de gran complicidad, creando unas maravillosas interpretaciones de absoluta referencia.

Sus interpretaciones son una obra de arte musical y sensitiva que son un regalo para los oídos y el alma que nos transportaron al mundo mahleriano con gran calidez y emoción.

Foto: Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) – Elvira Megías