Cecilia Bartoli en el Palau de la Música

Temporda de “Palau 100” 2016-2018

Lunes, 27 de marzo de 2017

 

 

Obras de Caccini, Scarlatti, Caldara, Händel, Puccini, Bellini, Donizetti, Rossini, Parera Fons, Barberis, Tosti, Donaudy, Mario, Gambardella, Curtis, Mario y Modugno.

 

Cecilia Bartoli – mezzosoprano

Antoni Parera Fons – piano

Foto: Antoni Bofill

El recital de Cecilia Bartoli fue del todo peculiar e inesperado. Para empezar hubo cambio de pianista, ya que el programado Sergio Ciomei canceló por enfermedad y fue sustituido por Antoni Parera Fons. Este cambio de acompañante provocó una primera parte de cambio de repertorio sustituyendo arias de Vivaldi, Mozart y Caldara por canciones varias y por obras propias del pianista-compositor Parera Fons. El cambio de pianista y del repertorio perjudicó bastante en la calidad del concierto tanto musicalmente como en ejecución.

Para empezar el pianista no estuvo muy pendiente de Bartoli en sus tempos y en sus rubatos musicales que llegaron a incomodar la interpretación de su canto y expresividad. El programa en si de “Un viaje por 400 años de música italiana” ya era un poco pupurri en su base con muchas obras de poca durada, menos las arias en principio programadas, y si encima se cambia el programa y el pianista, que aprovechó para tocar su música entre canciones para el descanso de la cantante, poco tiene que ver con “400 años de música italiana”, y se van alternando épocas y estilos diferentes, el resultado es un recital de corta y pega con poca clase, poca coherencia musical sin sentido, poca elegancia con un piano con sordina constante con la tapa bajada y a saber que más, ya que costaba apreciar su sonido pareciendo que tocara des de los camerinos del Palau, con un resultado de gran aburrimiento.

Lo único que salvó el recital fue la gran técnica y dominio vocal que posee Cecilia Bartoli, con muy buena linea vocal, con un fraseo cuidado, con gusto musical y buen dominio de la dinámica y el fraseo musical, y con su evidente carisma personal. A todo esto no ayudó Parera Fons, ya que no es un pianista para este tipo de recital clásico. En definitiva un recital prescindible, pero que para los fans fervorosos de Bartoli les supo a gloria.

 

Mientras tanto coincidiendo en concierto de Bartoli con el día Internacional del teatro, en el Palau tuvimos la divertida y original presencia de Pandemonia Panacea, que es un proyecto artístico animado en sí mismo, una estructura flotante. Un personaje del “pop art” con estética del cómic que salta en el mundo real, con su figura de látex y una identidad oculta, sus performances se centran en las reacciones que provocan en las personas. La rotura de los rituales y la perplejidad del entorno son los elementos esenciales de sus representaciones. Con la perfecta encarnación entre la fama y el anonimato, Pandemonia explora con ironía los limites de la sociedad del consumo. Aclamada en pasarelas de moda, museos, campañas publicitarias… etc, fue el pasado 27 de marzo el momento de aparecer en una sala de conciertos una hora antes de empezar el concierto, en la media parte y al acabar el concierto. Pandemonia es el envoltorio de una idea.