La flauta mágica en el Teatro Real

Temporada 2019-2020 del Teatro Real

Domingo, 2 de febrero de 2020

Wolfgang Amadeus Mozart “Die Zauberflöte”. Singspiel en dos actos con libreto de Amanuel Schikaneder. Estreno en el Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembred de 1791

Sarastro – Andrea Mastroni. Tamino – Stanislas de Barbeyrac. Reaina de la noche – Aleksandra Olczyk. Pamina – Olga Peretyatko. Tres damas – Elena Copons, Gemma Coma-Alabert, Marie-Luise DreSen. Papageno – Andreas Wolf. Papagena – Ruth Rosique. Monostatos – Mikeldi Atxalandabaso. Tres muchachos – Miembre de los Pequeños Cantores de la ORCAM. Dos hombres con armadura – Antonio Lozano, Felipe Bou.

Coro y Orquesta Titulares del Tetaro Real

Dirección musical – Ivor Bolton

Director de escena – Suzanne Andrade & Barrie Kosky. Concepto – 1927 (Suzanne Andrade & Paul Barrit) & Barrie Kosky. Animador – Paul Barrit. Escenografía y figurista – Esther Bialas. Iluminación – Diego Leetz. Dramaturgia – Ulrich Lenz.

PUESTA EN ESCENA

Los creadores de la puesta en escena han partido del deseo de Mozart de que su Singspiel llegara al público de manera directa a través de la fantasía. La producción inspirada en el cine mudo de los años 20 con referentes del comic y el pop art, carece de decorados y en ella los cantantes interactúan con las proyecciones de una película de animación. Las partes habladas de la ópera se han sustituido por los diálogos escritos en la pantalla como en el cine mudo acompañados al pianoforte por Ashok Gupta que interpreta fragmentos de la Fantasía en Do menor de Mozart.

Es una propuesta fantasiosa, diferente y muy fácil de comprender para todo el público, con un trabajo excelente en los dibujos animados que se proyectan y como interactúan los cantantes con ellos milimetricamente con toda naturalidad. Es un montaje muy vistoso y colorido de gran calidad visual, donde el dibujo animado sustituye en ocasiones el vestuario de los personajes. Los cantantes están mayoritariamente estáticos durante toda la función y el movimiento es solo hecho por la animación con pocos movimientos de los personajes, y eso hace que la puesta en escena sea demasiado estática y falta de relieve y movimiento de los personajes, la cual cosa hace que llegue a ser demasiado monótono y repetitivo. El espectáculo es muy original, pero llega a ser demasiado infantil en su estética.

REPARTO

El elenco vocal no está del todo bien equilibrado, ya que hay diferencias remarcables entre sus intérpretes. Se tiene que destacar la Pamina de Olga Peretyatko por su bonito timbre vocal, por su inteligente y exquisito fraseo, por su excelente linea y proyección vocal y su esplendida musicalidad al encarnar una Pamina sensible y llena de matices. El Monostatos de Mikeldi Atxalandasco estuvo fantástico en el papel del villano, en este caso caracterizado como una especie de Nosferatu, con una voz brillante y una gran expresividad actoral y gestual.

El tenor Stanislas de Barbeyrac interpretó un Tamino desigual con buena intención vocal, pero con una tesitura media segura y bien proyectada contrastada con unos agudos emitidos con dificultad y poco proyectados. El Sarastro de Andrea Mastroni y el Papageno de Andreas Wolf fueron interpretados con corrección y buena interpretación actoral. La Reina de la noche de Aleksandra solo se salvó por los sobre-agudos, ya que el resto de tesitura estuvo proyectada con un timbre opaco, y en la ejecución de sus agilidades se comió notas y con una fraseo cortante y una ejecución de los valores de las notas y su rítmica bastante deficientes.

Las tres damas fueron correctas en su interpretación musical con unas voces discretas y con una buena interpretación escénica. La Papagena de Ruth Rosique fue divertida, pero en lo vocal pecó de varias desafinaciones con una emisión vocal desigual. Correctos los Dos hombres con armadura, y los Tres muchachos estuvieron interpretados con una afinación impecable de buena emisión vocal y perfecta interpretación.

La dirección musical de Ivor Bolton fue discreta y correcta, de musicalidad monótona donde casi no se diferenciaba el mezzopiano del forte, y que no pudimos escuchar ningún forte durante toda la partitura. De musicalidad plana y con una orquesta que sonó solo en su cincuenta por cien con un sonido pobre y superficial. Hubo desajustes orquestales a momentos, sobre todo en la Obertura. Esta manera que tiene Ivor Bolton de enfocar musicalmente la obra de Mozart hizo deslucir el espectáculo, ya que estuvo mancada de expresividad, de fuerza y con apenas contrastes sonoros y poca teatralidad. El Coro Titular estuvo correcto y fue el único que nos proporcionó el momento más esplendoroso en el coro final que concluye la ópera.