26 octubre, 2020

Inauguración de la Temporada 20/21 del Teatro Real con Un ballo in maschera

Temporada 20/21 del Teatro Real

Domingo, 4 de octubre de 2020

Giuseppe Verdi – “Un ballo in maschera”. Melodrama en tres actos con libreto de Antonio Somma, basado en el libreto de Augustin Eugène Scribe para la ópera Gustave III, ou le Bal masqué de Daniel Auber. Estrenada en el Teatro Apollo de Roma el 17 de febrero de 1859. Estrenada en el Teatro Real el 6 de marzo de 1861.

Ricardo – Michael Fabiano. Amelia – Anna Pirozzi. Renato – Artur Rucinski. Ulrica – Daniela Barcellona. Oscar – Elena Sancho Pereg. Silvano – Tomeu Bibiloni. Samuel – Daniel Giulianini. Tom – Goderdzi Janelidze. Un juez/Un sirviente de Amelia – Jorge Rodríguez-Norton. Cuerpo de baile.

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Director musical – Nicola Luisotti

Director de escena – Gianmaria Aliverta. Escenógrafo – Massimo Checchetto. Figurista – Carlos Tieppo. Iluminador – Fabio Barettin. Coreógrafa – Silvia Giordano

Producción del Teatro La Fenice de Venecia en colaboración entre el Teatro Real y Teatro de la Maestranza de Sevilla.

PUESTA EN ESCENA

Presionado por la censura, Verdi renunció a mantener la acción de su Ballo in maschera en la corte de Gustavo III de Suecia para finalmente situarla en el Boston del siglo XVIII. La decisión de trasladar la acción a Estados Unidos no afectaba en nada a la arquitectura de la trama, pero la dejaba huérfana de contexto, como si todo se redujera a una venganza por un inexistente adulterio, lo que hace que Gianmaria Aliverta es mantenerla en Estados Unidos. Para ello la acción dramática avanza hasta el siglo XIX, a los años posteriores a la Guerra Civil Americana, 1860-1870, cuando Abraham Lincoln aprueba aprueba la 13ª enmienda que consagra el final de la esclavitud, por lo tanto, Riccardo encarna la herencia política de uno de los muchos nobles de Boston que fueron promotores de la enmienda, así como de la construcción de la estatua de la libertad. Puesta en escena interesante con pocos elementos que decían mucho y funcionaban a la perfección, siempre narrando el argumento de una manera inteligente y seductora. Un decorado muy plástico y estético de calidad creando ambientes diversos de interesante visionado con una coreografía dinámica y fresca, perfilando perfectamente la trama teatral, y perfilando perfectamente la esencia de cada personaje. Todo envuelto de unaperfecta iluminación creando el ambiente necesario para cada momento y potenciando el decorado. Buen vestuario elegante y muy bien confeccionado, siempre favoreciendo la anatomía de los intérpretes.

REPARTO

Michael Fabiano interpretó a Riccardo con una voz espléndida de bonito timbre, de emisión brillante y potente, facilidad vocal, fraseo elegante y musical. El tenor posee una personalidad muy marcada en su manera de actuar en el escenario, con sensibilidad, espontaneidad, brillo y entrega, creando un personaje transparente y de gran naturalidad. La Amelia de Anna Pirozzi fue dulce y emotiva con un canto de buena linea de color aterciopelado con unos agudos potentes y de gran técnica vocal, a la vez de seguridad actoral con dominio de la escena, con una interpretación de sus arias elegante y de buen fraseo musical, al igual que sus duetos. El barítono Artur Rucinski fue un Renato seguro y expresivo con una voz noble de perfecta emisión, encarnando el personaje con pasión y seguridad vocal actoral, deleitandonos con una esplendida interpretación de la conocida aria “Eri tu che macchiavi quell’anima” del tercer acto con gran expresividad y calidad musical-vocal. Daniaela Barccelona fue una Ulrica correcta en su emisión vocal, de buena linea musical y entrega actoral. El Oscar de Elena Sancho Pereg fue interpretado con mucha naturalidad y encanto, con una voz de bello timbre y facilidad técnica. Los papeles secundarios de Tomeu Bibiloni, Daniel Giulianini, Goderdzi Janelidze y Jorge Rodríguez-Norton fueron impecables vocalmente como escenificamente.

El cuerpo de baile fue interesante y de perfecta ejecución.

La dirección musical de Nicola Luisotti fue brillante, precisa, expresiva, teatral y muy verdiana. El maestro siempre nos deleita con unas lecturas musicales de perfecta cohesión con la música y escena de gran calidad musical y gran sentido dramático, con momentos de fuerza sonora y expresiva, creando momentos de gran tensión expresiva con otros de gran sutileza, y siempre con gran conocimiento de la obra que tiene entre manos, creando una versión interesante y rica en matices y que no decae en ningún momento la tensión dramática-musical. Sabe extraer lo mejor de la orquesta y eso hizo de la Orquesta Titular del Teatro Real sonara compacta, bien equilibrada, cohesionada y de calidad sonora. Buen trabajo del Coro Titular con un sonido cohesionado entre las voces de perfecta afinación y de sonido noble y bien timbrado.

Fue una apuesta acertada de calidad musical y escénica para inaugurar nueva Temporada 20/21 del Tetaro Real.