Estreno de Bomarzo en el Teatro Real

 

Medio siglo después de su creación, el Teatro Real estrena en España Bomarzo de Alberto Ginastera.

“Bomarzo” ópera en dos actos con música de Alberto Ginastera y libreto de Manuel Mujica Lainez basado en su novela Bomarzo. Estrenada en el Lisner Auditorium de Washington D.C el 16 de mayo de 1967.

Se ofrecerán 5 funciones de la ópera entre el 24 de abril y el 7 de mayo, en una nueva producción del Teatro Real y la Ópera de Amsterdam, con dirección de escena de Pierre Audi.

Pier Francesco Orsini: John Daszak, Gian Corrado Orsini: James Creswell, Diana Orsini: Hilary Summers, Girolamo: Germán Olvera, Maerbale: Damián del Castillo, Julia Farnese: Nicola Beller Carbone, Nicolás Orsini: Albert Casals, Silvio de Nardi: Thomas Oliemans, Pantasiela: Milijana Nikolic, Mensajero: Francis Tójar

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

David Afkham – director musical

Dirección de escena: Pierre Audi, Escenografía e iluminación: Urs Schönebaum, Figurines: Wojciech Dziedzic, Dramaturgia: Klaus Bertisch, Vídeo: Jon Rafman, Coreografía: Amir Hosseinpour y Jonathan Lunn

Fascinado por la novela de su compatriota, al que le unía una misma atracción por el mundo esotérico inspirado en el municipio Bomarzo en la provincia de Viterbo, 10 km al norte de Roma, donde se encuentra un frondoso parque donde habitan unas colosales estatuas de piedra del siglo XVI, entre árboles, arroyos y parterres, que evocan a seres míticos y fantásticos tallados con una mirada casi expresionista. Alberto Ginastera compuso en 1963 la cantata Bomarzo para recitador, voz masculina y orquesta de cámara. Posteriormente, viendo el potencial dramatúrgico de la obra, decidió atender al encargo de la Opera Society de Washington con una ópera basada en las tribulaciones del duque de Bomarzo, contando con la complicidad de Mujica Lainez como autor del libreto.

La ópera está construida como un flashback en el que el protagonista, al morir, repasa episodios de su vida siniestra, sin dulcificar sus perversiones, obsesiones, fantasías eróticas, bisexualidad e impotencia, retratadas en 15 escenas, todas con la misma estructura interna -exposición, clímax y desenlace- y articuladas por interludios, a la manera de la ópera Wozzeck de Alban Berg.

La música, con una escritura audaz y personal, rehuye la tonalidad y llega a utilizar el microtonalismo aleatorio, aunque también se acerca a la escritura modal, quizás para evocar la música italiana renacentista, sugeria además por la utilización de formas arcaicas tradicionales como el madrigal, la musetta o la villanella.

La parte vocal va del recitativo rítmico hablado hasta el canto ortodoxo, con todo tipo de variantes. La orquestación es con una base convencional de cuerdas, maderas y metales, 73 instrumentos de percusión, a los que se suman el clave, la mandolina, la viola d’amore y la viola da gamba, dando a la obra momentos especiales de sonoridad renacentista.

La puesta en escena de Pierre Audi se aleja de la referencia física y estructural de las estatuas del Parque de Bomarzo y de la corte renacentista italiana para dejarse llevar por la ensoñación del protagonista, que revive los episodios de su vida, desdoblándose en diferentes figuras humanas dependiendo de la edad y el momento de cada experiencia recordada en el paroxismo de la muerte. Las escenas transcurren bajo su delirante percepción de la realidad, lo que permite al escenógrafo e iluminador Urs Schönebaum crear un decorado claustrofóbico e irreal, casi lunar, donde las diferentes escenas se suceden con las atmósferas creadas por el diseño de luces y las proyecciones del prestigioso videoartista Jon Rafman.

Gran propuesta del Teatro Real de una obra original de gran riqueza musical en su variedad colorista y timbrica con gran sentido dramático, y que se convierte en un momento histórico al estrenarla por primera vez en España, con una interesante puesta en escena.