Don Giovanni en el Gran Teatro del Liceo

Wolfgang Amadeus Mozart – Don Giovanni. Dramma giocoso en dos actos. Libreto de Lorenzo Da Ponte

 

 

Temporada del Gran Teatro del Liceo 2016-2017

Días 19, 20, 21, 22, 26, 27, 28, 30 de junio, 1 y 2 de julio de 2017

 

Don Giovanni: Mariusz Kwiecien/Carlos Álvarez. Il Commendatore: Eric Halfvarson/Mariano Buccino. Donna Anna: Carmela Remigio/Vanessa Goikoetxea. Don Ottavio: Dmitry Korchak/Toby Spence. Donna Elvira: Miah Persson/Myrtò Papatanasiu. Leprello: Simón Orfila/Anatoli Sivko. Masetto: Valeriano Lanchas/Toni Marsol. Zerlina: Julia Lezhneva/Rocío Ignacio

Coro y Orquesta del Gran Teatro del Liceo. Director musical: Josep Pons

Dirección de escena: Kasper Holten. Reposición: Amy Lane. Coreografía: Signe Fabricius, Asistente: Anne-Marie Sullivan. Vestuario: Anja Vang Kragh. Iluminación: Bruno Poet. Vídeo: Luke Halls

Coproducción  del Royal Opera House, Houston Grand Opera, The Israeli Opera, Gran Teatro del Liceo

 

“Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni” es un Dramma giocoso en dos actos con música de Mozart y libreto de Lorenzo Da Ponte basado en la obra de Antonio de Zamora (Convidado de piedra) y en el libretto de Giovanni Bertati para la ópera de Giuseppe Gazzaniga, donde la trama se sitúa en Sevillla. Se estrenó en en el Teatro de Praga (actualmente llamado Teatro Estatal) el 29 de octubre de 1787. Mozart compuso la ópera entre marzo y octubre de 1787 en Viena y en Praga, basada en el mito de Don Juan. Surgió como encargo a raíz del éxito que tuvo en Praga con el estreno de su ópera “Le nozze di Figaro”.  La ópera fue estrenada bajo su título completo “Il Dissoluto Punito, ossia il Don Giovanni Dramma giocoso in due atti”. La obra fue recibida con gran éxito de crítica y público, como ocurrió a menudo con la obra de Mozart en Praga. El Prager Oberamtszeitung escribió: “Aficionados y músicos dicen que Praga nunca ha oído nada parecido”y “la obra es extremadamente difícil de interpretar”. Mozart para el estreno en Viena del 1788 escribió dos nuevas arias para los personajes de Don Ottavio (Dalla sua pace), y Donna Elvira (Mi tradì quell’alma ingrata).

 

 

PUESTA EN ESCENA

La puesta en escena nace entre la colaboración entre Kasper Holten y la escenógrafa Es Levin, que quisieron ir más allá y encontrar nuevas maneras de plantear esta famosa ópera. Este planteamiento se materializa con una gran casa giratoria que para Kasper Holten significa no solo el palacio de Don Giovanni, sinó el mundo entero, y de hecho, su mente. Un telón de fondo en el cual se proyectan en vídeo las ilusiones de Don Giovanni, que finalmente acaba atrapado en esta realidad, cuando todas las ilusiones desparecen y la casa queda habitada por fantasmas de su propia memoria, su consciencia. La casa se convierte en un mundo confuso, un laberinto en el cual los personajes se pierden.

Interesante puesta en escena con un decorado muy dinámico y funcional. La estructura del edificio va cambiado con pocos movimientos sus puertas y pasillos para escenificar las escenas a la perfección, convirtiéndose en el alma de la trama con unas proyecciones en movimiento. El video que se proyecta encima de la fachada es cambiante según las escenas, hay momentos que es muy acertado, pero en algunos momentos es excesivo. Buena  dirección de actores, como una excelente iluminación y un precioso vestuario.

Una de las virtudes de la puesta en escena de Kasper Holten es la lectura psicológica de Don Giovanni. Lo plantea con la mirada frívola del personaje, pero a la vez con la sensibilidad y el análisis que hace de su persona durante la ópera. Al principio de la ópera el protagonista sigue su vida de desenfreno al que tiene acostumbrado  a su fiel siervo Leporello. Mientras va transcurriendo la ópera van apareciendo figuras fantasmagóricas de sus conquistas femeninas y de su última víctima sangrienta, Il Commendatore, y que solo están en la mente de Don Giovanni. Le van atormentando poco a poco, hasta un final donde no muere, sino que carga con todos sus pecados arrepintiéndose y liberándose de su losa, quedándose vacío por dentro y tristemente solo en la nada. A todo esto se conjunta la gran interpretación de los dos barítonos que encarnan el personaje; Carlos Álvarez y Mariusz Kwiecien, que cada uno con su gran experiencia con el personaje enriquece el planteamiento y lo personalizan, uno más galán y romántico, y el otro más extrovertido y frívolo, pero con una reflexión profunda de su existencia y de su arrepentimiento. Con todo esto esta producción plantea un Don Giovanni más humano y vulnerable, pero sin perder su esencia de gran seductor.

 

 

PRIMER REPARTO

Fantastico Don Giovanni del barítono Mariusz Kwiecien con gran potencia y energía escénica. Su interpretación fue de un Don Giovanni muy seductor y a la vez cruel, con gran agilidad en gestos y en movimientos. Supo dibujar a la perfección la transición entre el malcarado del principio al atormentado del final con una evolución muy bien dibujada, donde se pudo apreciar sus estados de ánimo con gran solvencia. Vocalmente dominó la situación en todo momento adecuando su voz para cada expresividad y cada intención, siempre con total dominio técnico con una voz aterciopelada y de bello timbre. Kwiecien fue modulando su voz mientras iba transcurriendo la ópera en el principio con una voz más ligera, contrastando con una final desgarrador e impactante en su escena final con Il Commendatore.

Simón Orfila encarnó un Leporello delicioso tanto vocalmente como actoral-mente. Supo sacarle el máximo jugo al personaje tanto musicalmente, vocalmente e interpretativamente, acentuando la base cómica de Leporello con absoluta naturalidad. Vocalmente Orfila está en su plenitud con una técnica e afinación  impecables, con absoluto control de su voz, con estupenda linea vocal y un timbre brillante de gran calidad, utilizando sus recursos vocales a la perfección para cada situación, destacando la interpretación de su aria del primer acto “Madamina, il catalogo è quaesto” con gran generosidad y entrega. Estuvo magnifico actoral-mente con una perfecta cohesión con Mariusz Kwiecien formando un gran tándem.

Carmela Remigio interpretó una Donna Anna elegante y  de gran linea vocal afrontando a la perfección las arias de gran dificultad técnica, siempre cuidando la sonoridad de su canto con una bella voz. Dibujó una Donna Anna delicada y a la vez con carácter con desenvoltura escénica.

Miah Persson encarnó a Donna Elvira con delicadeza y naturalidad. Vocalmente le dio matices expresivos adecuados para el personaje con un timbre noble de calidad vocal, con buena técnica vocal y buen dibujo musical para las frases.

El Don Ottavio de Dmitry Korchak fue impecable técnicamente y musicalmente, dada la gran dificultad de su aria “Il mio tesoro”, con gran flexibilidad vocal para afrontar las largas frases musicales con las agilidades y con muy buena musicalidad. Es un cantante con buena presencia y facilidad escénica, perfilando un Don Ottavio noble, valeroso y elegante.

Julia Lezhneva nos deleito con una Zerlina encantadora con un muy interesante timbre vocal, generoso  y lleno de armónicos. Lezhneva posee una voz muy personal tanto por su timbre como por su manera de cantar embelleciendo siempre los sonidos, con una musicalidad exquisita. Su interpretación de Zerlina fue muy juguetona, graciosa y muy natural, siempre con unos gestos creíbles y sin sobre-actuar en ningún momento. Tuvo muy buena sintonia con su Masetto Valeriano Lanchas.

Valeriano Lanchas interpretó un Masetto bonachon y gracioso con buen canto. Perfiló adecuadamente su personaje con domino escénico.

Fantástico Comentatore de Eric Halfvarson con una voz profunda y cavernosa, que le dio el carácter y profundidad al personaje. Un timbre muy interesante que supo compenetrar con las frases musicales dándole solemnidad y peso actoral  a sus intervenciones con dramatismo y autoridad. Excepcional final el que protagoniza junto a Mariusz Kwiecien de gran impacto escénico, vocal y dramático con gran fuerza expresiva.

 

 

SEGUNDO REPARTO

Potente Carlos Álvarez tanto en lo vocal como en el dominio escénico. Álvarez domina a la perfección a Don Giovanni que ha interpretado al largo de su carrera desde casi sus inicios. El barítono ha ido madurando el personaje juntamente con su madurez como ser humano, al ser sus primeras interpretaciones más enérgicas y extrovertidas a la actual, más reposada y profunda. Cantó con el bello timbre que tanto le caracteriza con un total dominio de su voz, y con un dominio absoluto del espacio escénico. Su canto fue elegante y seductor al igual que su personaje, con grandes dosis de galantería y elegancia. Encarnó un personaje atormentado des del principio que fue in crescendo  durante la función, con un final profundo y lleno de dramatismo.

El Leporello de Anatoli Sivko fue correcto en lo vocal tanto técnicamente como en su volumen. Escénicamente resolvió con eficacia el personaje.

La Donna Anna de Vanessa Goikoetxea fue cantada con muy buena emisión vocal con una solvente técnica vocal. La interpretación del personaje fue muy convincente con delicadeza y a la vez con personalidad que le dieron un registro muy interesante. Fue expresiva en todo momento con buena emisión de la voz, musicalidad y elegancia.

Myrtò Papatanasiu interpretó una Donna Elvira de gran sensibilidad, creando momentos especiales como su preciosa aria “Mi tradí quell’alma ingrata” donde desplegó todas sus virtudes. Papatanasiu posee una voz de bello timbre que va modelando según el sentimiento que quiere expresar con dulzura y personalidad.

El Don Ottavio de Toby Spence fue delicado y con un interesante timbre vocal con una personalidad marcada. El tenor posee una excelente musicalidad combinada con sensibilidad al cantar creando un personaje de gran nobleza.

Rocio Ignacio interpreto una Zerlina fresca y extrovertida, con un bello canto lírico de carnoso timbre, con expresividad que cohesionó a la perfección con el Masetto de Toni Marsol.

El Masetto de Toni Marsol fue enérgico de gran carácter con gran desenvoltura escénica. Brilló con su personaje con una voz segura y bien emitida, y le aportó mucha seguridad actoral.

Il Commendatore de Mariano Buccino fue correcto con una buena linea vocal, buena técnica vocal creando un personaje sobrio y tenebroso.

 

 

La dirección musical de Josep Pons fue plana y sin grandes relieves. Hizo sonar la cuerda áspera y sin relieve, conjuntamente con un viento-metal demasiado fuerte por la poca presencia de la cuerda. Musicalmente abusó de los rubatos y su dirección fue precipitada en muchos momentos, que eso provocó que se le descuadrara la conjunción entre los cantantes y la orquesta. Estuvo muy poco atento con los cantantes, ya que al correr en los tempos ágiles y atrasar en los lentos los cantantes debían estar demasiado atentos a su batuta, les dificultaba las respiraciones, las resoluciones en los finales de las arias, ya que se les precipitaba encima. Falto dramatismo, fuerza y carácter a la música con una batuta poco precisa, pero con algunos efectos musicales y sonoros interesantes.

 

Fotos: Antoni Bofill