Don Carlo en el Teatro Real

Inauguración de la Temporada del Teatro Real 2019-2020

Domingo, 6 de octubre de 2019

Giuseppe Verdi “Don Carlo”. Ópera en cinco actos. Libreto de Joseph Méry y Camille du Locle, basado en la obra Don Carlos, Infant von Spanien (1787) de Friedrich Schiller, traducida al italiano por Achille de Lauzières y Angelo Zanardini. Estrenada en la Ópera de Paris el 11 de marzo de 1867 (versión original en francés) y en el Teatro alla Scala de Milán el 10 de enero de 1884 (versión reducida en italiano). Estrenada en el Teatro Real el 20 de febrero de 1912.

Estreno en el Teatro Real con estas funciones de la versión en cinco actos en italiano estrenada el 26 de diciembre de 1886 en el Teatro Municipale de Módena. Producción de la Oper Frankfurt.

Filippo II: Dmitry Belosselskiy. Don Carlo: Marcelo Puente. Rodrigo, marqués de Posa: Luca Salsi. El gran inquisidor: Mika Kares. Un Fraile: Fernando Radó. Elisabetta de Valois: Maria Agresta. La princesa de Éboli: Ekaterina Semenchuk. Tebaldo: Natalia Labourdette. El conde de Lerma/Un heraldo real: Moisés Marín. Una voz del cielo: Leonor Bonilla. Seis diputados flamencos: Mateusz Hoedt, Cristian Díaz, David Sámchez, Francis Tójar, David Lagares, Luis López Navarro.

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Director musical: Nicola Luisotti

Director de escena: David McVicar. Escenógrafo: Robert Jones. Figurista: Brigitte Reiffenstuel. Iluminador: Joachim Klein. Coreógrafo: Andrew George. Dramaturgo: Andrés Máspero. Reposición de la puesta en escena: Axel Weidauer

La ópera Don Carlo representaba para Verdi la lucha de la libertad contra opresión política y religiosa, representadas por Felipe II y el Gran Inquisidor. El argumento se basa en los conflictos de la vida del principe Carlos después que su prometida, Isabel de Valois, se casara con su padre el Rey FelipeII en cumplimiento de uno de los acuerdos adoptados en el tratado de paz que puso fin a la guerra italiana de 1551-1559, entre las casas de Habsburgo y Valois; aparecen la Contrarreforma, la Inquisición y la rebelión de los calvinistas de Flandes, Bramante y Holanda.

Estrenada en la Ópera de Paris en 1867 escrita en francés, Verdi llegó a escribir cinco versiones diferentes y las revisó en varias ocasiones haciendo varios cambios por que no le llegaba a satisfacer lo que había escrito en un principio entre los años 1867 y 1886. Posteriormente autorizó que se tradujera al italiano con su supervisión. La primera versión no se llegó a estrenar por los cambios que hizo. La segunda versión es la que se considera original, y hubo varios cambios por su larga duración convertiendola en una ópera de cuatro actos. La versión de Módena es la que se representó en el Teatro Real que se estrenó en 1886, y que con estas representaciones es la primera vez que se representa esta versión en el teatro. El Don Carlo esuna adaptación libre de la historia sobre “Infant von Spanien” de Friedrich Schiller.

Fantástica inauguración de la Temporada 2919-2020 del Teatro Real con un espléndido Don Carlo.

La puesta en escena con un decorado monumental, gélido, opresivo y simbólico de Robert Jones, que materializa el enorme peso del poder religioso y político que caracterizó el reinado de Felipe II, se suceden con fluidez los distintos espacios en los que se desarrolla la trama, cuya época es evocada por los trajes suntuosos diseñados por Brigitte Reiffenstuel. David McVicar junto a su equipo logran crear la atmósfera idónea para la introspección psicológica de los personajes que en Don Carlo reflejan sentimientos contradictorios y complejos, con implicaciones éticas, morales y sentimentales que les alejan de lo verdadero y lo falso de los personajes. Fue una recreación perfecta, ya que está planteada en que el foco siempre sea la esencia dramática, la música, la psicología y expresividad de los personajes, con un gran respeto a la partitura de Verdi potenciando en todo momento la trama y los sentimientos y la humanidad de los personajes. Cuidado y inteligente movimiento escénico para hacer la trama más interesante. Hubo momentos íntimos cuando eran necesarios con el juego de luz y del mínimo cambio de algunos elementos del decorado, a otros realmente esplendorosos como la coronación de Felipe II de gran plasticidad visual. Conjuntamente a un vestuario precioso de gran calidad y de perfecta recreación de la época, con una iluminación en todo momento adecuada y perfecta.

Fantástica dirección musical de Nicola Luisotti que le aportó esplendor, fuerza, dramatismo, expresividad, profundidad, una musicalidad rica y llena de matices con un conocimiento profundo de la obra. El director italiano dirigió con una batuta firme y precisa en todo momento, con un total control de todos los detalles de la partitura y de lo que sucedia en el escenario. Gran director de cantantes que les aporta seguridad, siempre pendiente de sus respiraciones y fraseos, con gran conocimiento de el canto lírico. Don Carlo es un a de las obras maestras de Verdi llena de matices que requiere un gran conocimiento musical sobre su obra y sobre su expresividad interna, y que Nicola Luisotti lo borda a la perfección. Hubo emoción y fuerza interpretativa con una gran madurez interpretativa y que no decayó la tensión dramática y musical en ningún momento, con un excelente trabajo musical con los cantantes, Coro y Orquesta.

La orquesta estuvo en todo momento al cien por cien entregada al director con un resultado espléndido a las indicaciones del maestro, con un sonido denso y compacto, un metal brillante y preciso que es muy importante en esta partitura para expresar la gloria de los momentos reales. El Coro estuvo muy bien equilibrado en sus intervenciones, con un sonido compacto en todo momento de perfecta afinación con un esplendoroso coro del tercer acto durante el transcurso de la coronación de Felipe II.

REPARTO

Don Carlo es una ópera que necesita de grandes voces y de cantantes de primera linea dada su dificultad vocal durante toda la obra, con difíciles y complicadas arias técnicamente y que los teatros que la programan tienen que elegir muy bien a sus interpretes para que las representaciones sean un éxito. El Teatro Real acertó absolutamente con el primer reparto de cantantes y cumpiló las expectativas con un elenco de cantantes de primer nivel muy equilibrado entre todos ellos, y que fue un verdadero placer poder disfrutar de esta gran ópera con estos intérpretes.

Marvillosa Elsabetta de Valois de la soprano Maria Agresta con una voz de precioso timbre con una emisión vocal impecable que le permitió abordar la dificultad de sus arias, dúos y concertantes a la perfección. Agresta es una soprano sensible con gran expresividad que profundiza con el personaje que está interpretando tanto técnicamente, musicalmente y actoralmente con una interpretación espléndida de Elisabetta de Valois. Cantó con emotividad con un legatto elegante siempre con un cuidado sonido en todo su registro. Interpretó la aria del tercer acto “Non pianger mia compagna” con delicadez y ternura, y una fantástica “Tu che le vanita” del cuarto acto llena de matices, de musicalidad, con una voz plena de generoso volumen con unos agudos llenos de precioso timbre.

El tenor Marcelo Puente dibujó un Don Carlo expresivo en todo momento con una voz de interesante timbre baritonal, con un canto inteligente en todo momento para abordar el personaje a la perfección regulando su voz para poder dar a cada frase el volumen y precisión vocal en todo momento. Voz equilibrada en todo su registro con grandes fraseos y una linea vocal constante de elegante fraseo. Entregado en todo momento al personaje con expresividad y que nos regaló un gran momento en el dúo de Don Carlo y Elisabetta di Valois del tercer acto “Io vengo a domandar”, que fue un momento muy emotivo de gran fuerza interpretativa juntamente con Maria Agresta.

Luca Salsi interpretó un Rodrigo valiente y lleno de fuerza de absoluta entrega. El barítono posee una voz brillante de generosa vocalidad y gran volumen, con un timbre brillante y muy bien emitido con perfecta dicción. Su dúo con Don Carlo del segundo fue valeroso y con completa complicidad con Marcelo Puente. La aria “O Carlo, ascolta… Io morro” la interpretó con nobleza y sensibilidad a media voce con un espléndido legatto y de bello timbre con gran control del fiatto y ellegatto.

El bajo Dmitry Belosselsky fue un fantástico Filippo II con una voz profunda y imponente, de gran carácter y personalidad, con grandes matices vocales y gran presencia escénica, con una voz que se expandía perfectamente por el patio de butacas. Gran interpretación de su aria del cuarto acto “Ella gammai m’amò! que la interpretó con nobleza y expresividad con una técnica impecable y fantástico legatto.

La mezzosoprano Ekaterina Semenchuk fue una Princesa Eboli llena de matices, de voz redonda y aterciopelada con buen control del fiatto y las agilidades con gran entrega al personaje y muy desenvuelta escénicamente. Su aria duetto “Nei Giardin Del Bello” lo interpretó con brillantez y gracia de perfectas agilidades juntamente con El Tebaldo de Natalia Labourdette que en ese momento la coreografiara fue absolutamente genial al hacer una especia de danza entre las dos con el juego de los abanicos. En el cuarto acto interpretó su aria “O Don Fatale” con soltura y generosa voz con gran carácter y entrega.

Mika Kares interpretó un Gran Inquisidor con perfecta emisión vocal y técnica, y que emanaba gran respeto y cierto pavor por la estupenda caracterización y su presencia escénica.

El Tebaldo de Natalia Labourdette fue corrrecto en todo momento con una buena emisión vocal. Muy buenas intervenciones de Moisés Marin como El Conde de Lerma y Un heraldo real con una voz brillante y de estupenda emisión y buen fraseo musical, al igual que el bajo Fernando Radó haciendo de fraile con una voz muy bien timbrada y de perfecta emisión.