Capriccio en el Tetaro Real

Temporada 2018-2019 del Teatro Real

Domingo, 2 de junio de 2019

Richard Strauss “Capriccio”. Conversación con música en un acto. Libreto de Richard Strauss y Clemens Kraus, basado en la idea original de Stefan Zweig. Estrenada en el Staatsoper de Múnich el 28 de octubre de 1942. Estreno en el Teatro Real

La condesa Madeleine: Malin Byström. El conde: Josef Wagner. Flamand: Norman Reinhardt. Olivier: André Schuen. La Roche: Christof Fischesser. Clairon: Theresa Kronthaler. Monsieur Taupe: John Graham-Hall. Dos cantantes italianos: Leonor Bonilla, Juan José de León. El mayordomo: Torben Jürgens.

Orquesta Titular del Teatro Real

Director musical: Asher Fisch

Director de escena: Christof Loy. Escenógrafo: Raimund Orfeo Voigt. Figurinista: Klaus Bruns. Iluminador: Franck Evin. Coreógrafo: Andreas Heise. Nueva producción del Teatro Real en coproducción con la Opernhaus de Zürich.

PUESTA EN ESCENA

El director de escena alemán Christof Loy, gran conocedor de la obra de Strauss, se lanza por primera vez a la interpretación de esta compleja obra en la que, sin restar protagonismo al tema central, descubre múltiples capas que perfilan los secretos que se esconden en el alma de cada protagonista, las inquietudes y motivaciones del ser humano derivadas de sus emociones ante la percepción de la belleza.

El personaje central de Capriccio es la condesa, una mujer de enorme sensibilidad que refleja en esa indecisión ante la elección de uno de sus pretendientes, la necesidad de definir los valores y los afectos que determinarán el resto de su vida. En ese momento transcendental en el que transcurre la acción, su cumpleaños, Madeleine, ante el omnipresente espejo que preside su salón, mira el presente con la consciencia de que pronto será pasado, como la niña que fue, y que se encuentra en un tránsito hacia el futuro.

Puesta en escena minimalista y elegante de colorido grisáceo recreando un gran salón de una mansión de lujo que es el único escenario que hay durante toda la ópera y que resulta muy idóneo para la ópera de Strauss. El director de escena crea momentos muy dinámicos durante la gran mayoría de la ópera con gran interacción con los personajes en idas y vueltas en sus conversaciones y interacciones. Lo mejor de la ópera son los últimos treinta minutos finales tanto musicalmente como escánicamente donde sale a relucir el momento más profundo de la ópera musicalmente en la escena de la protagonista la Condesa Madeleine, donde tiene que elegir uno de sus dos pretendientes, un músico o un poeta, como metáfora de la ópera, si es más importante la letra o la música, y donde el director de escena viste a la protagonista con un vestido maravilloso que se convierte en un protagonista más y que recrea la visión que tiene de su pasado, presente y futuro utilizando dos bailarinas en las que se ve reflejada. Buena iluminación y correcto vestuario a excepción del espectacular vestido de la condesa del final de la ópera.

REPARTO

Hay que destacar del reparto a la soprano Malin Byström que da vida a la condesa Madeleine con una voz espectacular y una entrega absoluta a su personaje. No creo que se pueda cantar mejor este personaje a como lo hizo Malin Byström con elegancia, técnica impecable, un volumen generoso, una voz de gran riqueza y de una musicalidad sublime. Su última escena fue lo mejor de toda la ópera elevando el nivel al máximo con una total expresividad y dominio absoluto de la escena.

El resto del reparto fue de buen nivel con Josef Wagner, Norman Reinhart, André Schuen , Torben Jürgens y John Graham-Hall con unas intervenciones muy notables, pero que tampoco se les pudo apreciar mucho por que sus personajes no poseen grandes frases y que todo lo que cantaban eran pequeñas frases sin demasiada melodía. La mezzosoprano Theresa Kronthaler cantó con corrección durante todas sus intervenciones, pero molestó que la mitad de su vocalidad la interpretó medio habladas, sobre todo las notas medias y bajas, y es de imaginar que posiblemente lo hizo por representar el papel de actriz. También hay que destacar a el bajo Christof Fischesser con una voz esplendida y una fantástica interpretación. Estupenda intervención de Leonor Bonilla y Juan José de León.

Fantástica dirección musical de Asher Fisch que hizo sonar la orquesta excelentemente con una gran musicalidad y gran calidad sonora lleno de contrastes musicales con expresividad y total dominio de la partitura, con una final de la ópera de maravillosa sonoridad.