Andrea Chénier en el Gran Teatre del Liceu

Temporada del Gran Teatre del Liceu 2017-2018

Días 9, 10, 12, 15, 17, 18, 18, 21, 22, 24, 25, 27 y 28 de marzo de 2018

Umberto Giordano: Andréa Chenier. Drama storico en cuatro actos con libreto de Luigi Ilica estrenada en el Teatro alla Scala di Milano el 28 de marzo de 1896. 

Maddalena de Coigny: Sondra Radvanovsky/Julianna Di Giacomo. Carlo Gérard: Carlos Álvarez/Michael Chioldi. Andrea Chénier: Jonas Kaufmann/Jorge de León/Antonello Palombi. Bersi: Yulia Mennibaeva/Gemma Coma-Alabert. Madelon: Anna Tomowa-Sintow/Elena Zaremba. Contessa de Coigny: Sandra Ferrández. Gertrude: Susanne Resmark. Roucher: Fernando Radó. Pietro Fléville: Toni Marsol. Fouquier Tinville: Fernando Latorre. Mathieu: Manel Esteve. L’incredibile: Francisco Vas. Abate: Marc Sala. Mayordomo: Christian Díaz. Dumas: David Sánchez

Orquesta y Coro del Gran Teatre del Liceu

Dirección musical: Pinchas Steinberg

Dirección de escena: David McVicar. Reposición: Marie Lambert. Escenografía: Robert Jones. Vestuario: Jenny Tiramani. Iluminación: Adam Silverman

Producción del Royal Opera House Covent Garden de Londres, National Centre for the Performing Arts de Beijing y  la San Francisco Opera

PUESTA EN ESCENA

Impactante y realista escenografía de Andrea Chénier es la que se pudo disfrutar en el Gran Teatre del Liceu cuidada hasta el último detalle tanto en el decorado, en vestuario, en iluminación y en movimiento coreográfico. Gran trabajo realista de David McVicar al recrear el momento histórico  donde transcurre la ópera de Giordano con un decorado majestuoso representando a tamaño real los edificios con todos sus detalles realistas como estatuas, carros, calles con relieve que le da profundidad al decorado y una gran plasticidad que lo vuelve muy vivo y real, juntamente al salón de baile del castillo de la Condesa de Coigny con todo tipo de detalles esplendorosos y el preciosismo de la época rococó, o como las mazmorras de la prisión de Sant-Lazare creando un ambiente lúgubre y refinado. Perfecta iluminación y un detallista precioso y elegante vestuario. Gracias a esta esplendida producción ayuda a disfrutar y meterse más en la ópera de Giordano con más entrega y efecto sensitivo.

 

PRIMER REPARTO

El barítono Carlos Álvarez nos ofreció un Carlo Gérard de noble timbre con una interpretación arrebatadora del personaje con todos sus matices y su personalidad apasionada. Álvarez está pletórico tanto vocalmente como en su interpretación actoral y psicológica de los personajes que interpreta con una gran madurez, aportando humanidad y verdad a los roles que interpreta. Su Carlo Gérard está lleno de pasión, dramatismo, intensidad emocional, sensibilidad, fuerza interpretativa y gran magnetismo escénico, y todo envuelto de ese timbre vocal tan especial que tanto le caracteriza. Voz de generoso timbre con una impecable dicción y una emisión de precioso legatto dándole siempre sentido a todo lo que canta. Actualmente es uno de los mejores Carlo Gérard bordando el papel a la perfección, con un conocimiento absoluto de su psicología y vocalidad que envuelve a el personaje.

Sondra Radvanovsky interpreto a Maddalena de Coigny con expresividad vocal y actoral, con una voz voluptuosa de grosor vocal, con una linea vocal impecable y unos agudos impresionantes, con un timbre homogéneo en toda su tesitura. Su caracterización del personaje fue coherente en todo momento con dominio escénico y entrega personal. La famosa aria “La mamma morta” la interpretó con un canto generoso y emotivo llenando la sala de un sonido de gran calidad.

El tenor Antonello Palombi fue un Andrea Chénier muy pasional y muy entregado a toda la expresividad del texto y de la música, encarnando un personaje expresivo y con mucho sentido dramático. La emisión de su voz fue generosa a momentos y en otros de manera más introvertida, con un timbre vocal oscuro y dramático, y con una gran seguridad escénica. En su aria del primer acto “Improvviso” estuvo especialmente emotivo, dándole emoción a la música y al personaje con una voz muy timbrada y de generoso volumen.

La mezzosoprano Sandra Ferrández interpretó una brillante y expresiva Contessa de Coigny con soltura escénica y una voz de interesante timbre. Brillantes en sus papeles con dominio escénico, vocal y teatral estuvieron Francisco Vas, Manel Esteve y Toni Marsol. El Roucher de Fernando Radó lo cantó con una voz de hermoso timbre y de domino técnico. Buena Bersi en voz y en actitud con voz carnosa de Yulia Mennibaeva, resolutiva y con voz potente Elena Zaremba como Madelon.

SEGUNDO REPARTO

El segundo reparto está encabezado por el fantástico tenor Jorge de León encarnando al poeta Andrea Chenier con una voz de interesante timbre, con una manera de cantar inteligente donde regula su voz a la perfección para poder emitirla con un buen sonido en todo momento y con control técnico para poder emitir los pasajes dificultosos sin problemas sonoros ni técnicos. Voz de timbre noble con un fraseo refinado con expresividad, entrega y presencia escénica, con una perfecta dicción, con un creación del personaje noble y romántico con serenidad técnica. Estuvo impecable en sus tres arias con una voz generosa, con dominio escénico y expresividad cálida y temperamental.

La soprano Julianna Di Giacomo interpretó a Maddalena de Coigny con dulzura, con convincente interpretación, con seguridad técnica, con un timbre carnoso de perfecta proyección y volumen generoso con unos agudos amplios y de bonito timbre. Buena creación del personaje con mucha seguridad y convicción teatral.

El Carlo Gérard de Michael Chioldi fue contundente con una perfecta emisión vocal de timbre oscuro, con expresividad y entrega, con un timbre robusto de generosa emisión, interpretando su aria “Nemico della patria” con fuerza y expresividad dramática.

Entregada y bien resuelta la Bersi de Gemma Coma-Alabert.

Fotos: Antoni Bofill

 

 

La dirección musical de Pinchas Steinberg fue muy efectiva en todo momento creando todos los matices necesarios de la partitura con sus expresividades y texturas orquestales, con precisión orquestal siempre pendiente de los volúmenes para equilibrarlo con las voces del escenario y muy pendiente del fraseo de los cantantes, con fuerza expresiva y interés musical. Dirección limpia y con una buena dirección orquestal donde la Orquesta del Liceo sonó conjuntada, equilibrada y precisa. El Coro del Liceo estuvo correcto en todo momento con precisión vocal.