29 noviembre, 2020

Granada – “La Tempranica” de Gerónimo Giménez en el Teatro de la Zarzuela

Temporada del Teatro de la Zarzuela 20/21

Domingo, 18 de octubre de 2020

Gerónimo Giménez – “La Tempranica” Zarzuela en un acto y tres cuadros con diálogos de Alberto Conejero y cantables de Julián Romea. Estrenada en el Teatro de la Zarzuela el 19 de septiembre de 1900.

Adaptación orquestal de Miquel Ortega.

María – Nancy Fabiola Herrera. Don Luis – Rubén Amoretti. Grabié – Ruth González. Don Mariano – Gustavo Peña. Don Ramón – Gerardo Bullón. Mr. James – Miguel Sola. Zalea – Ricardo Muñiz. Juan – Andrés Merino. Salú – María Luisa Corbacho. Gitano – Jesús Mendez. Pastrora – Alicia Martínez. Pilín – Felipe Nieto. Gitana – Thais Martín de la Guerra.

Gerónimo Jiménez – Jesús Castejón. Manuel de Falla – Carlos Hipólito. Julián Romea – Juan Matute.

Cuerpo de baile

Coro Titular del Teatro de la Zarzuela

Orquesta de la Comunidad de Madrid

Dirección musical – Miguel Ángel Gómez- Martínez

Dirección de escena – Giancarlo Del Monaco. Escenografía – Wiliam Orlandi. Vestuario – Jesús Ruiz. Iluminación – Vinicio Cheli. Coreografía – Nuria Castejón.

Nueva producción del Teatro de la Zarzuela

La Tempranica aporta la visión de la Granada rural, donde Giménez presenta una cuidada selección de melodías en las que combina con gran habilidad la sonoridad popular y el lenguaje internacional. Su dominio del género se aprecia en el tratamiento dramático que proporciona a la música, en la que esta actúa como elemento cohesionador de la trama anunciando ambientes y personajes, con una mayor presencia de momentos orquestales de lo que es habitual en el genero lírico.

PUESTA EN ESCENA

La versión que nos presenta Giancarlo del Monaco junto con Alberto Conejero gira entorno a la relación personal entre Gerónimo Giménez y Manuel de Falla con varios encuentros donde hablaron de su época, de la música y de su profesión. Encuentros que nunca existieron, pero que en este caso hace de hilo conductor entre las dos obras, La Tempranica y La vida breve, para entrelazarlas en su temática común, como la ciudad de Granada y la pasión de una gitana hacia un señorito andaluz que después de aprovecharse de ellas las abandona sin ningún miramiento, dando el resultado de la muerte en vida de una y la muerte física de la otra. Puesta en escena que se construye sobre el personaje femenino en sus sufrimientos y sus sentimientos y que se ven reflejados en todo el montaje, teniendo presente a la protagonista en el escenario durante toda la obra como en La vida Breve, siendo testigo de todo lo que pasa a su alrededor consumiéndola en una terrible soledad y abandono.

En la Tempranica también se usan los paneles movibles rojizos de La vida Breve que aparecen al final de la obra, después de derrumbarse el primer decorado, como símbolo de la puerta de la muerte en vida con la aparición de unos personajes siniestros que simbolizan su fatal futuro inmersa en una vida que se ha derrumbado sin aliciente ninguno, y que solo le espera vivir sin vivir. En esta parte de la obra se utiliza la luz rojiza con el contraste del vestuario negro que le da más expresividad y fuerza a la dramaturgia.

El espectáculo empieza con una especie de cortinas gigantes donde hay estampado unas ilustraciones ambientadas en la época por donde salen y entran los personajes con dinamismo y frescura dando relieve a la escena, hasta que se caen como el símbolo al drama que sufre la protagonista, y que los personajes siniestros acaban cubriéndola de los trozos de esas cortinas simbolizando su futuro en soledad dejando su vida atrás y sin rumbo. Todo el montaje posee una interesante textura con juegos de luces que relata a la perfección el discurso teatral de la obra, combinado con los momentos donde se alternan las conversaciones de los dos compositores, y que en esta versión se a prescindido de la mayoría del texto hablado por los textos entre Manuel de Falla y Gerónimo Giménez escritos por Alberto Conejero, y que funciona perfectamente en el contexto de unir las dos obras en un solo espectáculo, aunque se han tenido que representar las obras en días alternos por la situación actual que estamos viviendo.

REPARTO

Jesús Castejón y Carlos Hipólito dieron vida respectivamente a Gerónimo Giménez y a Manuel de Falla con perfectas y bien dibujadas interpretaciones de sus personajes juntamente con Juan Matute interpretando a Julián Romea.

Nancy Fabiola Herrera hizo suyo al personaje de María con esa voz tan carnosa y cálida de bello timbre que tanto la caracteriza, siempre con un canto elegante de buen fraseo musical con una excelente línea vocal recreando las frases con estilo armonioso. Expresiva, humana y pasional cantando con todos sus sentidos dotando de verdad a María con emoción y dominio del escenario envuelto de carisma. Preciosa y sensible interpretación de la romaza “Sierras de Granada” con emotiva interpretación de una de las romanzas de zarzuela más bellas que existen para la voz femenina.

Rubén Amoretti dibujó un Don Luis altivo y robusto en su línea vocal con expresividad y excelente canto. Genial interpretación de Ruth González con el muchachito Grabié con frescura, fuerza escénica y simpatía con la que le dio vida a este personaje con la famosa y divertida “La Tarántula es un bicho muy malo” y que le dio el toque de brillo a la obra. Gustavo Peña, Gerardo Bullón, Miguel Sola, Ricardo Muñiz, Andrés Merino, María Luisa Corbacho y Jesús Méndez redondearon el elenco vocal a la perfección.

El Coro Titular de la Zarzuela, reducido, estuvo en su línea con unas intervenciones de buen nivel vocal como en la escena, al igual que la orquesta de muy buena ejecución que estuvo reducida a 26 músicos, con un arreglo orquestal de Miquel Ortega hecho para la ocasión de gran efectividad dadas las circunstancias.

La dirección musical del maestro Miguel Ángel Gómez-Martínez fue en todo momento expresiva y musical con un buen abanico de dinámicas y fraseos musicales adecuados en cada momento.

Con estas funciones de Granada hemos podido disfrutar de dos joyas de nuestra música muy poco interpretadas de gran calidad musical y artística, y que el Teatro de la Zarzuela les ha dado vida con ese cariño que siempre le ponen a todo lo que suben a escena, recuperando nuestro patrimonio musical con gran respecto, entrega y calidad teatral.