26 octubre, 2020

Granada – “La vida breve” de Manuel de Falla en el Teatro de la Zarzuela

Temporada del Teatro de la Zarzuela 20/21

Domingo, 11 de octubre

Manuel de Falla – “La vida breveDrama lírico en dos actos y cuatro cuadros con libreto de Carlos Fernández, estrenado en el Casino Municipal de Niza el 1 de abril de 1913. Estrenado en España en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 14 de noviembre de 1914.

Adaptación musical de Miguel Ángel Gómez-Martínez

Salud -Ainhoa Arteta. Paco -Jorge de León. La abuela – María Luisa Corbacho. El tío Salvador – Rubén Amoretti. Carmela – Anna Gomà. Manuel – Gerardo Bullón – El Cantaor – Jesús Méndez. La voz de la fragua – Gustavo Peña.

Cuerpo de baile

Coro Titular del Teatro de la Zarzuela

Orquesta de la Comunidad de Madrid

Dirección musical – Miguel Ángel Gómez-Martínez

Dirección de escena – Giancarlo del Monaco. Escenografía – William Orlandi. Vestuario – Jesús Ruiz. Iluminación – Vinicio Cheli. Coreografía – Nuria Castejón

Producción del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia (2010)

Granada es un espectáculo del Teatro de la Zarzuela que incluye dos conocidas obras de la lírica española del siglo XX: La Tempranica y La vida breve. Este espectáculo representa una aproximación a una parte de nuestro sentimentalismo a través de las melodías que hemos oído en cada uno de esos títulos con una temática en común como es la ciudad de Granada y ambientada en sus personajes de la Granada gitana. Aprovecha ese paisaje urbano o rural que se ha ido recreando en textos históricos, libros de viaje, novelas, poesías, pinturas, grabados, películas o músicas para devolvernos una ciudad convertida en síntesis del alma de la mujer dolida, que acaba en serena tristeza de aceptación en un caso y en dramática tragedia de muerte en el otro.

El espectáculo en su origen se programó para representar las dos obras en el mismo día, pero debido a la situación actual que vivimos se han representado por separado en días diferentes.

Falla compuso La vida breve en 1905 para un concurso de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid, el cual consistía en la composición de una ópera española en un acto. La composición de la obra no duró más de un año, siendo este uno de los periodos compositivos más breves de toda la carrera de Falla. Musicalmente, se define como una obra juvenil de Falla, que conserva aún algunas influencias del impresionismo y romanticismo tardío, aunque se vislumbran las características propias que desarrollaría más adelante creando una maravillosa obra de una gran calidad compositiva con un libreto basado en un poema de Fernández Shaw.

PUESTA EN ESCENA

Puesta en escena impresionista y plástica, con unos elementos claros y expresivos donde se construye la trama dramática con un discurso muy bien perfilado de excelente trabajo con los intérpretes en las características de sus personajes. Giancarlo del Monaco capta a la perfección la esencia costumbrista del sur de España en sus raíces, sus colores, en la esencia de su entorno con las gentes que lo habitan en sus sentidos más raciales y pasionales. El ambiente en todo momento se mueve entre lo dramático y lo festivo por la tristeza de Salud y por celebración de una boda con sus bailes y banquete todo bañado de un ambiente que predice la tragedia, con unas tonalidades entre los ocres hasta los rojizos y otras entre los grises y negrizcos, todo envuelto de una iluminación rojiza y blanca que potencia esos colores con un vestuario precioso de Jesús Ruiz.

El decorado son dos estructuras-panel simétricas que van cambiando de forma según la escena creando espacios más amplios, otros con gran fondo y perspectiva creando momentos visualmente impactantes, otros más intimistas u otros más claustrofóbicos para expresar cada estado de ánimo o expresividad de los personajes en la narrativa de la obra. Un decorado rojo, de la tonalidad del color de la sangre la pasión y la tragedia, sangre derramada por la auto muerte que se provoca Salud por la pasión amorosa y carnal que siente por Paco, y que es traicionada por él después de hacerla suya entregándole todo su ser arrebatándole lo que ella más quiere al abandonarla por casarse con otra mujer. Giancarlo Del Monaco centra todo este sentimiento desgarrador en escena con el personaje de Salud teniéndola todo el tiempo en escena dibujando a la perfección sus sentimientos y sus pesares con sus movimientos, que le da un sentido más expresivo y dramático a la puesta en escena.

REPARTO

Ainhoa Arteta encarnó a Salud de una manera espléndida entregando todo su ser al personaje con emoción, entrañas, vida, desgarro con plenitud vocal y con un dominio de la escena absoluto. El personaje de Salud le va especialmente bien a su voz y a su temperamento con un canto sincero, lleno de matices vocalmente expresivo de sonido noble y generoso, con una voz brillante de bello timbre. Arteta le dio cada expresividad y cada acento musical a su personaje creando posiblemente una de sus mejores interpretaciones a lo largo de su carrera con absoluta emoción.

Jorge de León interpretó un Paco convincente de robusta voz y seguridad escénica. La abuela de María Luisa Corbacho fue interpretada con seguridad vocal y sentido dramático del personaje con una voz de noble timbre y generoso volumen con total entrega. Rubén Amoretti encarnó a El tío Sarvaor con buena presencia escénica y resolutiva voz. El resto del reparto vocal formado por Anna Gomà, Gerardo Bullón, Jesús Méndez y Gustavo Peña interpretaron sus personajes con corrección vocal y buena presencia escénica.

El cuerpo de baile dirigido por Nuria Castejón estuvieron espléndidos en sus intervenciones con gran entrega y pasión en sus movimientos creando una coreografía fluida y de perfecta ejecución.

El Coro Titular estuvo repartido en varios puntos del teatro creando el efecto del sonido proveniente de la lejanía que fue muy efectista, y también una parte del coro estuvo presente en el escenario en el ámbito del banquete de boda con una interpretación cuidada de buen sonido y perfecta ejecución.

Miguel Ángel Gómez- Martínez dirigió la obra con expresividad, musicalidad con sentido dramático creando efectos musicales ayudando a la escena en la narrativa teatral. Batuta clara que abordó la obra con una orquesta reducida debido a las dimensiones del foso, y que se interpretó una versión orquestalmente reducida adaptada para la ocasión por el mismo Miguel Ángel Gómez-Martínez de perfecta instrumentación y que es perfectamente efectiva. Los músicos tocaron con total perfección en todo momento y de segura musicalidad.