Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino en el Palau de la Música

Teporada de “Palau 100” 2017-2018

Lunes, 9 de abril de 2018

 

Ludwig van Beethoven

– Sinfonía núm. 7 en La menor op. 92

Piotr Ílitx Txaikovski

– Sinfonía núm. 4 en Fa menor op. 36

 

Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino

Vladimir Ashkenazy – director

 

La sinfonía núm. 7 de Ludwig van Beethoven fue estrenada en Viena el 8 de diciembre de 1813 durante el concierto para la caridad de los soldados heridos en la Batalla de Hanau. Beethoven dirigió el concierto con músicos como Louis Spohr, Giacomo Meyerber, Mauro Giuliani, Johann Nepomuk Hummel o Antonio Salieri.

La sinfonía de Beethoven empezó con unos acordes sonoros y contundentes con una perfecta ejecución de los músicos de la Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino, orquesta de gran nivel y de gran tradición con unos músicos muy profesionales y muy bien cohesionados entre ellos. Orquesta que posee un absoluto equilibrio entre todas sus secciones con una cuerda potente y de gran músculo orquestal con unos sólidos y potentes contrabajos pasando por una brillante sección de violines, una noble sección de violas y violonchelos. Al igual que que las sección de metales brillantes, maderas sutiles y bien timbradas y una percusión precisa.

Vladimir Ashkenazy nos ofreció una versión de séptima de Beethoven con mucha fuerza interpretativa y un discurso musical variado y de expresividad contundente. Cogió unos tempos un poco lentos que iban decayendo y que el concertino de la orquesta se encargó en volverlos a poner a buen cauce durante la interpretación de la sinfonía. Eso provocó varios desajustes en algunos momentos, sobre todo en el cuarto movimiento Allegro con brio, que se iban poniendo a sitio con rapidez. El sonido orquestal fue brillante y su musicalidad noble con una batuta generosa por parte de Ashkenazy.

La sinfonía núm. 4 de Piotr Ílitx Txaikovski fue compuesta entre 1877 y 1878 y se estrenó el 22 de febrero de 1878 en la Sociedad Musical Rusa de Moscú dirigida por Nikolai Rubistein.

La interpretación de la Cuarta de Txaikovki fue pasional y muy expresiva con una sonido y musicalidad intensa y densa. Una interpretación con mucha vida con gran énfasis en su expresividad y fraseo musical creando todo tipo de texturas orquestales y fraseos musicales de gran expresividad. Sonoramente la orquesta sonó con todo su esplendor con intensidad y buena ejecución, con un sonido pleno y poderoso, con gran cohesión entre los músicos creando una interpretación comunicativa. Hubo momentos de dramatismo junto a otros de gran brillantez contrastando con momentos más líricos, y siempre con una batuta segura y de gran madurez musical. Se debe destacar el tercer movimiento (pizzicato ostinato) con unos pizzicato espectaculares por parte de la cuerda del conjunto orquestal, acabando con un sonoro y brillante cuarto movimiento.