Grieg y Sibelius, dramaturgos en la Fundación Juan March

Temporada de conciertos de la Fundación Juan March 2018-2019

Miércoles, 5 de junio de 2018

Edvard Grieg: -Érase una vez, de Piezas líricas op. 71 para piano. -Bergliot Op. 42, para narrador y piano, sobre un poema de Bjornstjerne Bjornson

Jean Sibelius: Vals triste, de Dos piezas de Kuolema Op. 44 para piano. -Una huella solitaria JS 77a, para narrador y piano sobre un poema de Bertel Gripenberg. -Oh, si hubieras visto JS 141, para narrador y piano sobre un poema de Ellen Hackzell. -La nixe JS 138, para narrador, soprano y trío con piano sobre un poema de Gumnar Wennerberg. -Impromtus núm. 5 y 6 Op. 5 para piano. -Noches de celos JS 125, para narrado, soprano y trío con piano sobre un poema de Johan Ludwig Runeberg.

María Adánez- actriz

Joaquín Notario -actor

Svetla Krasteva -soprano, Cecilia Bercovich -violín. Fernando Arias -violonchelo.

Eduardo Fernández -piano

Paco Azorín y Fer Muratori -Escenografía.

Ernesto Caballero -dirección

Grieg y Sibelius compartieron una serie de preocupaciones culturales, entre ellas ocupaba un lugar prioritario una relación excepcionalmente estrecha con el paisaje. Comparada con otras partes de Europa, Escandinavia tuvo un nivel relativamente liviano de industrialización durante gran parte del siglo XIX, y la proximidad de la naturaleza fue un tema recurrente en buena parte del arte y de la música nórdicas de aquel momento.

“Bergliot” de Edvard Grieg es un melodrama a partir de un texto de Bjornstjerne Bjornson que el compositor concluyó en 1885. Los orígenes de la obra se encuentran en una composición anterior, la cantata Foran Sydens Kloster (Ante un convento del sur), también con texto de Bjornson, que data de 1870. Bergliot puede oírse como una respuesta correctiva al modelo wagneriano que a Grieg le parecia que tenia en su música la tendencia a anegar la acción escénica e impedir la audibilidad el libreto, y su errónea comprensión (tal como lo entendía Grieg) de la mitología nórdica. Pues Bergliot es una aproximación deliberadamente sencilla a un texto dramático que buscaba situar en primer plano tanto el texto de Bjornson como la violencia del drama histórico que describe.

Fantástica, profunda y estremecedora la interpretación de la actriz María Adánez del potente y dramático melodrama Bergliot de Grieg y Bjornson, siendo un texto que por si solo lo expresa todo. La actriz deslumbró por su entrega y su sensibilidad en su actuación llena de fuerza, de expresividad, de emoción con una dicción excelente de un desgarrador texto que creó con una emotiva y visceral interpretación, con una gran presencia escénica llena de matices y la capacidad que tuvo en expresar el texto de la manera en que lo hizo. La puesta en escena fue adecuada, pero este texto es tan potente que alomejor habría sido más conveniente que no hubiera habido tanto movimiento escénico en algunos momentos y que el texto junto a la música se expresaran por si solos. Realmente fue el momento más impresionante de todo el concierto con una perfecta interpretación al piano de Eduardo Fernández.

La primeras obras de Sibelius, escritas mientras seguía estudiando en el Instituto de Música, fueron en su mayor parte piezas camerísticas y para piano. Dos excepciones son los pequeños melodramas que compuso a partir de textos en sueco en 1888. El primero de ellos es un extracto de una obra de mayores dimensiones que ponía música al poema Näcken (La Nixe) de Gunnar Wennerberg. La obra “O, om du sett” (Oh, si hubieras visto) parte de un poema de una de las amigas de la infancia de Sibelius, Ellen Hackzell.

“Ett ensamt skidspar” (Una huella solitaria) data del final mismo de la carrera compositiva de Sibelius y es contemporánea de su Sinfonía núm. 7. La obra fue compuesta en 1925, y que se tenia que publicar en una revista navideña y es de un texto de Bertel Gripenberg.

Sibelius acudiría a Runeberg para el texto de su melodrama “Svartsjukens Nätter” (Noches de celos), un poema sinfónico escrito para un grupo de cámara que es un prolongado estudio de sonidos de la naturaleza, murmullos del bosque y amor frustrado, que anticipa la trayectoria de muchas de las posteriores obras orquestales de Sibelius. El melodrama fue escrito para un festival que conmemoraba el cumpleaños de Runeberg y que se celebró en el Instituto de Música de Helsinki el 5 de febrero de 1893.

Las cuatro obras para narrador y música de Sibelius se estrenaron por primera vez en España y esto le dio un sobre valor al concierto. En las obras de Sibelius el actor Joaquín Notario fue el encargado en recitar los textos con gran naturalidad, noble voz, perfecta declamación de los textos y una comunicativa y cálida interpretación y en todo momento un acertado movimiento escénico. A el se unieron la soprano Svetla Krasteva, la violinista Cecilia Bercovich, el violonchelista Fernando Arias con unas intervenciones muy profesionales de perfecta ejecución, acompañados en todo momento por el pianista Eduardo Fernández.

El pianista cobró un papel importante en el concierto, ya que el fue en todo momento el hilo conductor de todo el espectáculo entrelazando unas obras con las otras con momentos solistas para piano de los dos compositores. Su interpretación en todo momento fue efectiva con expresividad y excelente musicalidad y estuvo muy bien compenetrado con los otros intérpretes.

Espectáculo muy interesante por el tipo de obras que se interpretaron donde la música y la palabra se unen felizmente con dos tipos de disciplinas como la música y el teatro que forman una unión esplendida junto a unas preciosas imágenes de paisajes proyectadas en el fondo del escenario.