26 octubre, 2020

Concierto de Celso Albelo en el Teatro de la Zarzuela

Temporada 20/21

Lunes, 5 de octubre de 2020

Antonio González Santamaría – Siete rosas. Néstor Álamo – Tamadaba, La noche en Arguineguín. José María Gil – Tanganillo: Estudio de concierto (solo de piano). Néstor de Álamo – Sombra del Nublo. Braulio García Bautista – Tenerife. Pablo Sorozábal – Romanza de Tehaé “No me quiere” de La isla de las perlas. Jesús Guridi – Romanza de José Miguel ” ¡Yo no séqué veo en Ana Mari” de El caserío. Francisco Asenjo Barbieri – Bolero de Los diamantes de la corona (solo de piano). Amadeo Vives – Romanza de Fernando “Por el humo se sabe donde está el fuego” de Doña Francisquita. Jacinto Guerrero – Canto a la espada toledana “Fiel espada triunfadora” de El huésped del Sevillano

Celso Albelo – tenor

Juan Francisco Parra – piano

Estampas de Canarias a través de sus cantos isleños “El mar, la tierra, volcanes y pinares forman parte de la identidad isleña y son recreadas en los textos de sus canciones. Un trabajo que gracias al esfuerzo de recuperación de Francisco Corujo, junto a Fernando Briones, se elevan a categoría de lied”.

Concierto especial, diferente y entrañable es el que nos ofreció Celso Albelo en el Teatro de la Zarzuela.

El concierto empezó con la interpretación de canciones tradicionales canarias recuperadas por Francisco Corujo junto a Fernando Briones, y que su interpretación fue exquisita con una voz dulce, melodiosa, con un absoluto legatto de técnica impecable en su ejecución y con un gran abanico de expresividades, siempre jugando con las dinámicas vocales entre el piano más exquisito y el forte más efectivo con ese timbre tan personal que posee. El tenor puso todos sus sentidos y sensibilidad al interpretar estas preciosas canciones juntamente con el pianista Juan Francisco Parra de técnica impecable con una clara articulación y de sonido voluptuoso de su instrumento. Parra en la primera sección del programa dedicada a la música Canaria nos interpretó una obra para piano solo “Tanganillo” de alegre temática con brillantez y seguridad pianística.

El segundo bloque del concierto estuvo dedicado a romanzas de zarzuela donde el tenor abordó las partituras con todos sus recursos vocales, musicales y expresivos dándoles todo el énfasis personal adecuado a cada momento, a cada palabra, a cada nota y a cada expresividad en su canto. Canto lleno de matices de bello timbre vocal con una técnica impecable que le permite modular la voz como el quiere, creando filatos de voz preciosos contrastando con fuerza expresiva y dramática, destacando la sensible interpretación de la romanza de “El caserío” de íntima y melancólica interpretación. En todo momento el pianista Juan Francisco Parra estuvo pendiente del canto del tenor y hizo una gran labor en el ambiente necesario de cada obra, y también interpretando en este bloque de zarzuela una obra para piano con una transcripción para el instrumento del año 1905 del Bolero de “Los diamantes de la corona” de Barbieri.

Al acabar el programa del concierto los intérpretes nos ofrecieron tres propinas donde se interpretaron dos obras con la guitarra de Sergio Núñez y Celso Albelo sentado en una silla cerca del guitarrista interpretando las obras con amoroso cantar, y tal como el nos anunció que nos iba a cantar unas canciones melosas, y así fue. Ya para finalizar las propinas nos interpretaron los tres músicos una canción muy sentida para el tenor que le emocionó tanto que le provocó lagrimas, unas lagrimas de emoción y de sentir de una persona sensible y sentimental que ama la música, su tierra y los escenarios, y que para el cantar es transmitir lo mejor de su ser.

Celso Albelo desde el primer momento que pisó el escenario fue ganándose al público poco a poco por su gran naturalidad y comunicación hacia los espectadores tal como es el sin artificios, convirtiendo el concierto en una especie de reunión de amigos para disfrutar de la música con una cohesión absoluta entre todos los asistentes que amamos la música, los teatros y sus intérpretes. Fue un regalo de concierto absolutamente diferente y muy personal, y que seguro no olvidaremos nunca.