London Symphony Orchestra y Gardiner en el Palau

Temporada de “Palau 100” 2017-2018

Martes, 6 de marzo de 2018

 

Robert Schumann

– Obertura, scherzo y finale, op. 52

Hector Berlioz

– Les nuits d’été, op. 7

Robert Schumann

– Obertura de Genoveva, op. 81

– Simfonia núm. 4, op. 120 (versión original de 1841)

 

Ann Hallenberg – mezzosoprano

London Symphony Orchestra

Sir John Eliot Gardiner – director

 

El concierto empezó con la Obertura, scherzo y finale de Schumann, que es como una especie de mini sinfonía, con una dirección clara y articulada por parte de Gardiner, pero con un sonido áspero, volátil, seco y sin resonancia en la sección de las cuerdas y un sonido un tanto superficial en el viento. Esta tendencia de los criterios historicistas de la interpretación musical clásica ya se está yendo un poco de las manos a una parte de los directores de orquesta que lo aplican, ya que es imposible saber como sonaba la música en ciertas épocas y menos aplicar esta tendencia a todo lo que se interpreta. No se puede pretender tocar Schumann con una orquesta sinfónica actual sin hacer vibrar con la mano izquierda la cuerda con un arco sin peso y con solo dos dinámicas, piano e mezzoforte, y menos con la excelente London Symphony Orchestra, y además, ¿de dónde se sacan los historicistas que en el barroco ni se usaba el vibrato en las cuerdas y ni tocaban con todo el peso del arco y no se usaban más que el piano y el mezzoforte?. Además el vibrato de la mano izquierda forma parte de la técnica de los instrumentos de cuerda con arco para ennoblecer el sonido, hacerlo más humano y con una mayor calidad, y seria de extrañar que en la época barroca eso aún no lo hubieran descubierto. Esta tendencia se hizo efectiva durante toda la primera parte. Musicalmente interesante, pero con un sonido un tanto insípido y de poca calidad.

Les nuits d’été de Hector Berlioz es un ciclo de canciones que el compositor primero las compuso para voz y piano (1841) y que las orquestó en 1865. Berlioz usó poemas de su amigo poeta y crítico literario Théophile Gautier, pertenecientes a la colección “La comedie de la mort”.

Les nuits d’été fueron interpretadas por la fantástica mezzosoprano Ann Hallenberg. Cantó con una gran expresividad las canciones de Berlioz con gran detalle en la expresividad del texto y con una exquisita musicalidad. La mezzosoprano posee una voz de hermoso timbre con una cálida emisión vocal con una técnica impecable, creando sonoridades de gran riqueza sonora acompañado con una perfecta dicción, con un volumen generoso y unos agudos esplendorosos. Creo momentos de gran sensibilidad con otros frescos y brillantes, pasando por momentos de carga dramática y intimidad. Gardiner optó por una dirección orquestal demasiado discreta con un sonido opaco, lo cual hizo que a momentos casi no se escuchara la orquesta, con interesantes efectos sonoros y siempre pendiente de la cantante.

Foto: Antoni Bofill

La Sinfonía núm. 4 de Robert Schumann fue compuesta y estrenada en 1841, y posteriormente la revisó y reorquestó en 1851.

En la segunda parte la cosa se animó con una versión muy dinámica, enérgica y acelerada de la cuarta de Schumann (interpretando la primera versión de 1841) con la orquesta tocando de pie, con unos tempos bastante rápidos y muy articulados con una energía muy positiva de los excelentes músicos, pero con el sello Gardiner en su visión sonora orquestal con la tendencia de no hacer vibrar la mano izquierda las cuerdas, con un interesante fraseo con grandes dinámicas y ricas sonoridades. La batuta de Gardiner fue en todo momento técnicamente impecable con un gesto claro y homogeneo, con muy buena comunicación con los músicos creando una perfecta cohesión.