La OCNE y la Séptima de Shostakhovich

Temporada de la OCNE 2018-2019

Domingo, 12 de mayo de 2019

Ludwig van Beethoven

-Concierto para piano y orquesta núm. 3 en Do menor, opus 37

Dimitri Shostakhovich

-Sinfonía núm. 7 en do mayor, opus 60 “Leningrado”

Josep Colom – piano

Orquesta Nacional de España

David Afhkan – director

El Concierto para piano y orquesta núm. 3 de Beethoven fue compuesto entre 1979 y 1800 fruto de un encargo y se estrenó el 5 de abril de 1803. El día de su estreno el amigo de Beethoven Ritter von Seyfried se sentó al lado del compositor, que tocaba la parte solista, para pasarle las páginas de un manuscrito incompleto. Ritter escribió estas impresiones posteriormente al concierto: “Prácticamente sólo vi páginas en blanco. A lo sumo noté aquí y allá algunos pocos jeroglíficos que no significaban nada para mí, pero que él había garabateado para tener algunos hitos de referencia. Tocó prácticamente todo el concierto de memoria, como normalmente sucede, ya que no tuvo tiempo de escribir todo en la partitura”.

En la programación de la OCNE 2018-2019 para este concierto estaba programado el pianista Arcadi Bolosdos que fue sustituido a última hora por Josep Colom. La interpretación de Colom fue correcta en todo momento con grandes dosis de fraseo musical con un sonido cuidado en todo momento y grandes dinámicas sonoras y musicales. Se notó su gran experiencia y trayectoria en el escenario, dándole un sentido global de la partitura con un bello y delicado segundo movimiento. El pianista ofreció una propina interpretando una Bagatella de Beethoven.

David Afkhan al frente de la OCNE ofreció una lectura muy musical y llena de contrastes sonoros, con mucha precisión y una batuta clara que estuvo en todo momento pendiente del solista y del equilibrio sonoro entre el piano y la orquesta.

La Sinfonía núm. 7 de Dimitri Shostakovich fue compuesta en 1941 y está dedicada a la ciudad de Leningrado, que en el momento de la composición vivía el asedio de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Se estrenó con gran éxito el 5 de marzo de 1942 en Kúibyshev (actual Samara) bajo la dirección se Samuil Samosud. La Sinfonía lidia con la muerte y la desolación de la guerra: “Me propuse escribir una obra sobre nuestras gentes, que durante la lucha contra el enemigo emprendida bajo el signo de la victoria se convirtieron en héroes. Dedico mi Sinfonía núm. 7 a nuestra lucha contra el fascismo, a nuestra incontrovertible victoria sobre el enemigo y a Leningrado, mi ciudad natal”, palabras del compositor al finalizar la partitura.

Fantástica interpretación la que nos ofreció David Afkhan y la Orquesta Nacional de España llena de intensidad dramática, de expresividad, de contrastes musicales y sonoros, de gran fuerza interpretativa, de intensidad sonora con una cuerda compacta de gran sonido y gran nobleza. Gran equilibrio orquestal donde en todo momento se pudo apreciar cada sección de la orquesta, incluso en los momentos más intensos y de gran volumen sonoro.

En el primer movimiento Afkhan fue introduciendo el redoble de la percusión con un intenso y bien conducido cresccendo hacia la apoteosis sonora con gran intensidad musical y una gran dosis de dramatismo musical, donde se describe musicalmente el episodio de la invasión y asalto de las tropas hitlerianas, provocando una estremecedora expresividad con gran fuerza interpretativa. En el segundo movimiento se resaltó por su lirismo y sonoridad, y en el tercer movimiento la partitura evoca los paisajes rusos con los bellos atardeceres sobre Leningrado y la quietud de la desembocadura del río Nevá, donde el director trabajó la sonoridad de la cuerda al detalle creando un sonido absolutamente unificado de gran calidad con un fraseo rico de interesante sonoridad creando un ambiente crepuscular. Ya en el último movimiento volvió el esplendor orquestal en su máxima musicalidad con momentos de gran emotividad creando grandes climax de grandeza sonora y musical. En todo momento David Affhan dirigió con un gesto claro y efectista, donde tuvo el control de la orquesta en su batuta con un trabajo excelente en todo su planteamiento musical y sonoro, extrayendo el máximo potencial de la orquesta creando una notable interpretación de la gran Sinfonía Leningrado. La OCNE estuvo en todo momento brillante en su interpretación con una gran cohesión con su director de gran equilibrio orquestal y de gran entrega a la partitura.