29 julio, 2021

“Marianela” de Jaime Pahissa en el Teatro de la Zarzuela

Temporada del Teatro de la Zarzuela 20/21

Domingo, 29 de noviembre de 2020

Jaime Pahissa – “Marianela” Ópera en tres actos con libreto de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero basada en su versión teatral y en la novela homónima “Marianela” de Benito Pérez Galdós. Estrenada en el Gran Teatro Lírico del Liceo de Barcelona el 31 de marzo de 1923.

Marianela – Adriana González. Florentina – Paola Leguizamón. Pablo – Alejandro Roy. Teodoro Golfín – Luis Cansino. El Patriarca de Aldeacorba – Simón Orfila. El padre de Florentina – César Méndez Silvagnoli. Mariuca – María José Suárez.

Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid

Óliver Diaz – director

El 31 de marzo de 1923 se estrenaba en el Teatro del Liceo de Barcelona la ópera Marianela de Jaime Pahissa dirigida por él. Este compositor es una de las personalidades más destacadas de la creación musical española de la primera mitad del siglo XX, y uno de los más relevantes compositores de ópera. Sus siete títulos “Gala Placidia”, “La Morisca”, “Marianela”, “La princesa Margarida”, “Angélica”, “Don Gil de las calzas verdes” y “Tragicomedia de Calisto y Melibea” lo sitúan en la cumbre de nuestra historia lírica. Pahissa llegó a la música en el crepúsculo del wagnerismo, que no le convenció de pleno, pero le dio una fe total en el arte germánico. Un gran conocedor del músico, su alumno Camps, refleja así al compositor: “Se había forjado en el postromanticismo. Era wagneriano, admiraba a Schumann, a Bach, sobre todo a Richard Strauss, con quien había mantenido largas charlas en Barcelona. También allí había conocido Shoenberg, cuyo sistema de los doce sonidos le parecía antiestético”.

Pahissa había llegado a la madurez en el momento que empieza a componer “Marianela”: “Comencé en el verano del año 1919 en Sitges, dejándola a ratos, y la terminé en el año pasado, 1922, haciéndola oír al piano a Sr. Mestres”. Había recorrido el camino del postromanticismo simbolizado en Wagner y Strauss, y también la vanguardia que significaba Schoenberg, pero decide buscar su propio estilo lo que implicó penetrarse más en el mundo melódico, pero sin olvidar al gran sinfonista que llevaba dentro.

Partitura sorprendente y original en lo musical de belleza tímbrica, preciosista escritura con un discurso musical denso e interesante de trama musical descriptiva. En esta partitura se puede apreciar el movimiento Modernista catalán de la época que evoca la naturaleza, el colorismo, la belleza y la libertad expresiva, ya que en la partitura se puede apreciar todos estos conceptos de una manera palpable. Posee una especie de leitmotiv que es la melodía de la canción tradicional catalana “Cançó del lladre” para las intervenciones de Marianela y la orquesta, la canción tradicional de ” El mariner” en la intervención del personaje de Mariuca con el coro, donde Jaume Pahissa las introduce dentro de su obra adaptándolas al texto y a la armonización de una manera inspiradora e inteligente.

Gran iniciativa del equipo del Teatro de la Zarzuela al recuperar esta obra olvidada injustamente, ya que es una partitura muy interesante de gran calidad musical que te transporta muy acertadamente a cada momento teatral de la obra, con sentido dramático y expresivo de sugestiva musicalidad de exuberantes sonoridades.

La interpretación de la obra fue de buen nivel tanto en lo vocal como en lo musical. El director Óliver Díaz hizo un gran trabajo musical de recuperación de la obra de extensa y densa orquestación, (ya que no existe ninguna grabación de esta obra), que tuvo que dar forma a una obra llena de contrastes sonoros, texturas orquestales y expresividades diversas, con una dirección precisa de musicalidad interesante con control orquestal. Obra muy intensa en su sonoridad que tuvo que equilibrar dada la circunstancia al hacerse en versión de concierto, y que la orquesta no pudo estar en el foso como se requería, y eso hizo que en algún momento se saturara un poco el sonido dada la densidad de su escritura orquestal.

El reparto vocal estuvo encabezado por la soprano Adriana González interpretando a la melancólica Marianela de perfecta ejecución vocal, con una técnica impecable y un bello timbre vocal de generoso volumen con brillante tono, dándole la personalidad adecuada al personaje con entrega teatral y expresividad. El Pablo de Alejandro Roy fue seguro en sus registros vocales con un sinfín de agudos de timbre metálico con un generoso volumen y perfecta dicción, dado la dificultad técnica que posee la escritura de su personaje, al igual que el de Marianela, y que lo ejecutó con buen resultado vocal. Muy buena interpretación del bajo Simón Orfila con gran expresividad en su canto de voz robusta y noble de perfecta emisión, con momentos de brillantez vocal contrastando con otros más líricos e íntimos, donde pudo desplegar todas sus virtudes vocales con una Romanza para su personaje, dedicada en este caso a la cuerda de bajo y que eso no es habitual en el repertorio español, y que bordó en su expresión y teatralidad. Acertada interpretación de Luis Cansino del médico Teodoro Golfín con expresividad y buen nivel vocal. Acertadas y correctas interpretaciones de la Florentina de Paola Leguizamón con buena línea vocal, con El Padre de Florentina de César Méndez Silvagnoli de buen legatto pero un timbre un tanto opaco, y María José Suárez con acertada dicción.

Buenas intervenciones del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela con seguridad técnica y sonora, y perfecta ejecución por parte de la Orquesta de la Comunidad de Madrid con un sonido de calidad, de equilibrio orquestal y entrega a las indicaciones del maestro Óliver Díaz.